Por qué amarillean las fotos y cómo evitarlo
La luz, el ácido, el calor y la humedad hacen que las fotos amarilleen y se destiñan poco a poco. Así funciona, así lo frenas y así salvas lo que ya ha perdido color.

Abres una vieja caja de zapatos y lo ves enseguida. Los bordes blancos se han vuelto amarillos, el cielo está naranja y el vestido de tu abuela tiene un extraño tono rosado. No es mala suerte y casi nunca es una mala foto. Es química, y gran parte de ella se puede frenar.
Qué pasa cuando una foto pierde color
Una foto es más que papel con una imagen encima. Sobre el papel hay una capa fina de gelatina, la emulsión, y la imagen está dentro de ella. Lo que falla depende de lo que hay en esa capa.
En una foto en color revelada en laboratorio, la imagen está hecha de tres colorantes: cian, magenta y amarillo. Se degradan poco a poco, pero no al mismo ritmo. Si uno desaparece antes que los otros dos, toda la foto adquiere una dominante de color. Por eso muchas copias de los años sesenta y setenta se han vuelto rojas o naranjas: el colorante azul verdoso es el que más ha disminuido. Además, los restos de sustancias que quedan en la emulsión pueden amarillear por sí mismos, algo que se nota sobre todo en los blancos y en los bordes.
En las fotos en blanco y negro, la imagen está hecha de plata. La plata reacciona con los ácidos y los vapores del cartón, el pegamento y el aire, igual que una cuchara de plata pierde su brillo. La imagen se vuelve entonces de un marrón amarillento y más pálida, y a veces ves en los bordes un brillo metálico. Las copias muy antiguas del siglo XIX, como las copias a la albúmina, también suelen amarillear por sí solas, entre otras cosas porque la clara de huevo de la capa cambia de color.
Y luego está el papel y el cartón que las rodea. El papel de pasta de madera al que no se le ha quitado la lignina se vuelve ácido, amarillea y se vuelve quebradizo. Ese ácido pasa a todo lo que está en contacto con él. Los archiveros lo llaman un fuego lento: no lo ves arder, pero sigue avanzando.
Los cuatro grandes culpables
Casi todo ese deterioro lo aceleran cuatro cosas. No puedes detenerlo del todo, porque la pérdida de color es una reacción química que siempre sigue un poco. Pero sí puedes frenarla mucho.
- Luz. La radiación ultravioleta de la luz del día y de los tubos fluorescentes degrada los colorantes, pero la luz visible normal también influye. Cuanto más intensa y más tiempo, más rápido va. La foto del alféizar suele ser la primera en desteñirse.
- Ácido. Viene del papel y el cartón ácidos, de algunos pegamentos, de la cinta adhesiva y de las fundas baratas de plástico de PVC. Las hojas adhesivas de los antiguos álbumes magnéticos tienen mala fama: el cartón, el pegamento y el plástico desprenden juntos vapores que dañan los colores y dejan manchas en el reverso.
- Calor. Toda reacción química va más rápido cuanto más calor hace. Un desván que en verano se calienta mucho acelera el deterioro año tras año.
- Humedad. El aire húmedo acelera la degradación de los colorantes y la plata, hace que la gelatina se pegue al cristal y al plástico y da una oportunidad al moho. Demasiado seco tampoco es bueno, porque las fotos se curvan y el papel se vuelve quebradizo. Los cambios bruscos son lo más dañino.
Una pauta útil para las fotos es una humedad de entre el 30 y el 50 % aproximadamente y una temperatura de no más de unos 21 grados. Un armario en un salón normal con calefacción suele acercarse bastante. Un desván, un cobertizo, un garaje o un sótano húmedo, no. Sobre el mejor sitio para tus álbumes y cajas tienes más información en nuestro artículo sobre cómo conservar scrapbooks.
Por qué unas copias amarillean antes que otras
Dos fotos del mismo año pueden tener un aspecto totalmente distinto treinta años después. Casi siempre se debe a una de estas causas:
- El tipo de copia. Las fotos en color son más frágiles que las fotos en blanco y negro bien procesadas. Las fotos instantáneas, como las polaroids, suelen ser todavía más sensibles a la luz y al calor.
- La tinta de la impresora. Las copias impresas en casa con tinta de colorante (dye) se destiñen antes que las impresas con tinta pigmentada, sobre todo si están al aire sin protección.
- El procesado. Si en el laboratorio una foto no se lavó bien, quedan restos de químicos que más tarde salen en forma de manchas amarillas o marrones.
- Dónde estaba guardada o colgada. Una foto que ha estado en una caja a oscuras aguanta mucho más que una que ha pasado años al sol. A menudo ves la diferencia dentro de la misma foto: el borde que tapaba el marco sigue fresco y el resto está desteñido.
- Con qué estaba en contacto. Un recorte de periódico al lado, una página de álbum de cartón ácido o cinta adhesiva en el reverso dejan huella. A veces ves una mancha con la forma exacta del recorte.
- Cómo se ha cogido. Los dedos dejan grasa y ácido en la cara de la imagen, y con los años se nota. Coge las fotos por los bordes, con las manos limpias y secas.
Qué puedes hacer todavía por las fotos descoloridas
En casa no puedes devolver una copia amarillenta o desteñida a como era. El colorante que se ha ido no vuelve. Lo que sí puedes hacer es que el daño se quede aquí.
- Aparta la foto de todo lo que la daña: hojas de álbum ácidas, cinta adhesiva, gomas elásticas, clips y fundas de PVC. Si está pegada, no tires. De eso trata nuestro artículo sobre cómo despegar fotos pegadas sin dañarlas.
- Guárdala a oscuras, en un sitio fresco y seco, en una funda de polipropileno, poliéster o polietileno, dentro de una caja libre de ácido.
- No la trates tú con agua, lejía ni productos de limpieza, y no la plastifiques. La cinta adhesiva sobre un desgarro solo empeora el daño con el tiempo.
- No tires los negativos. Suelen haber estado a oscuras y por eso se han conservado mejor que la copia. A partir de un negativo puedes encargar una copia nueva o un escaneado.
- Si una foto es muy valiosa, o está pegada a un cristal o a un plástico, pide antes consejo a un restaurador de fotografía.
Fotos enmarcadas sin riesgo
Una foto en la pared recibe luz todos los días. Por eso los museos suelen colgar una copia y guardar el original a oscuras. Tú puedes hacer lo mismo: encarga una buena copia nueva de tu foto antigua favorita y enmarca esa.
Si aun así quieres enmarcar el original, ten en cuenta estas cosas:
- Usa un paspartú de cartón libre de ácido, a ser posible de cartón de algodón. Así la foto no toca el cristal y la gelatina no se puede pegar a él.
- Fija la foto al cartón con esquineras fotográficas o cinta de lino libre de ácido, nunca con pegamento ni cinta adhesiva sobre la propia foto.
- Cambia la trasera fina de cartón de un marco barato por cartón libre de ácido. Esas traseras suelen ser de cartón ácido de pasta de madera.
- Elige un cristal con filtro UV. Frena parte de la luz dañina, pero no hace que una foto sea invulnerable.
- No la cuelgues al sol, ni encima de un radiador o una estufa, ni en el baño o la cocina, y mejor tampoco en una pared exterior fría.
- Ve alternando. Una foto que pasa unos meses colgada y luego una temporada a oscuras dura más.
La restauración digital como último recurso
Si una foto está muy desteñida, la restauración digital suele ser la única forma de volver a ver los colores originales. Mientras quede algo de cada colorante, normalmente hay más información en la copia de la que ves a simple vista.
- Escanea la foto antes de hacer nada más, a alta resolución, normalmente 600 ppp para una copia normal. Las fotos pequeñas, escanéalas a más resolución.
- Guarda ese primer escaneado sin retocar, en un formato de archivo sin pérdida de calidad como TIFF. Es tu original digital.
- Trabaja siempre sobre una copia. Muchos programas de escaneado tienen una opción para recuperar colores desteñidos, y en un programa de edición de fotos puedes ajustar los canales de color por separado. En una foto que se ha vuelto roja, así quitas la dominante roja y recuperas el azul verdoso.
- Encarga una copia nueva de la versión restaurada para tu álbum o para la pared. El original sigue a salvo en la caja.
Ese escaneado es además una copia de seguridad de la imagen tal como está ahora, y justo para eso está tu estantería en Scrappd.
No tienes que hacerlo todo en una tarde. Empieza por las fotos que más significan para ti, quítalas del sol y apártalas del cartón ácido, y escanéalas. Con eso, lo más importante ya está a salvo.
Preguntas sobre este tema
¿Por qué amarillean las fotos con el tiempo?
Es un proceso químico: los colorantes de las fotos en color se degradan, la plata de las fotos en blanco y negro reacciona con ácidos y vapores, y el papel o el cartón ácidos le pasan su ácido a la foto. La luz, el calor y la humedad lo aceleran.
¿Cómo guardar fotos antiguas para que no amarilleen más?
Guárdalas a oscuras, en un sitio fresco y seco, en una funda de polipropileno, poliéster o polietileno dentro de una caja libre de ácido. Como pauta, una humedad del 30 al 50 % y no más de unos 21 grados.
¿Se puede restaurar una foto amarillenta en casa?
En casa no puedes devolver una copia desteñida o amarillenta a como era, porque el colorante que se ha ido no vuelve. Pero sí puedes detener el deterioro y escanear la foto para restaurarla digitalmente.
¿Cómo enmarcar una foto antigua sin dañarla?
Lo mejor es enmarcar una copia y guardar el original a oscuras. Si aun así quieres colgar el original, usa un paspartú libre de ácido, cristal con filtro UV y esquineras fotográficas, y no cuelgues la foto al sol.


