Cómo despegar con seguridad fotos pegadas en un álbum antiguo
Las fotos pegadas con cola, a un cartón o a un plástico casi siempre se pueden despegar si trabajas con calma y sabes cuándo parar.

Estás hojeando el álbum de tu abuelo y quieres sacar esa foto en la que sale de niño, para enmarcarla o hacer una copia. Tiras con cuidado de una esquina y enseguida notas que se resiste. Para ahí. Con unas pocas herramientas sencillas y, sobre todo, paciencia, muchas fotos salen enteras, pero tirar nunca es la solución.
Primero, una imagen de la página
Antes de despegar nada, escanea o fotografía la página entera. Así sabrás después exactamente cómo estaba todo, qué fotos iban juntas y qué había escrito al lado. Y si por desgracia algo sale mal, al menos tendrás una buena imagen de la foto tal como era.
Apunta también lo que hay en la página alrededor de la foto. Un nombre o un año escrito con lápiz blanco sobre cartón negro forma parte de esa foto, y esa información se pierde en cuanto la foto queda suelta sobre la mesa.
¿De verdad hay que despegarla?
La respuesta sincera es que muchas veces no. Un álbum es más que una colección de fotos. El orden, los pies de foto y lo que eligió quien lo hizo también cuentan una historia. Por eso los museos y archivos suelen dejar enteros los álbumes y scrapbooks antiguos y trabajan con copias.
Si quieres ampliar una foto, compartirla o usarla en un scrapbook nuevo, casi siempre basta con un buen escaneo. Puedes imprimirlo y usarlo tantas veces como quieras, mientras el original sigue a salvo en su sitio.
Aun así, hay buenas razones para despegarlas:
- El álbum se está deshaciendo y las páginas están cada vez más frágiles.
- Las fotos están en un álbum autoadhesivo y empiezan a perder color.
- Puede que haya algo escrito por detrás que quieras poder leer.
- La foto está torcida o medio suelta y se estropea más cada vez que pasas las páginas.
Si dudas, déjala donde está. Lo que no despegues hoy siempre podrás hacerlo más adelante.
Hilo dental, espátula y paciencia
Para fotos pegadas con cola, cinta adhesiva o esquineras antiguas sobre papel o cartón, necesitas poca cosa:
- Hilo dental plano y sin cera.
- Una espátula fina y lisa. Lo ideal es una microespátula como las que usan los restauradores; también sirve una plegadera plana o una espátula de pintor fina. Nada de cuchillos afilados.
- Las manos limpias y secas. Toca la imagen lo menos posible, porque la grasa y la humedad de los dedos dejan marcas.
Empieza por una esquina donde la foto ya esté un poco suelta. Pasa el hilo dental por detrás, mantenlo tenso por los dos extremos y ve avanzando bajo la foto con un suave movimiento de sierra. Trabaja por tramos cortos y no levantes la foto: deja que el hilo haga el trabajo.
Si así no sale, mete la espátula muy plana bajo el borde y avanza milímetro a milímetro. Si notas que la foto se dobla o que el papel de la parte de atrás se viene con ella, sigue por otro lado o para.
Tómate tu tiempo. Una foto que sigue pegada después de diez minutos también lo seguirá mañana. Trabajar con calma evita la mayoría de los daños.
Fotos bajo plástico
Los más complicados son los álbumes autoadhesivos de los años setenta y ochenta, también llamados álbumes magnéticos. En ellos, las fotos descansan sobre un cartón con franjas de adhesivo y una hoja de plástico encima. Con los años, ese adhesivo suele volverse amarillo y duro, o al contrario, pegajoso, y el plástico también puede quedarse pegado a la foto.
Así puedes hacerlo:
- Retira despacio la hoja de plástico, desde el lomo hacia el borde exterior. Si cuesta o se pega a la foto, para en esa foto.
- Intenta pasar el hilo dental por debajo de la foto, de una esquina al lado opuesto.
- Si el adhesivo no cede, puedes calentar el cartón por detrás, muy poco tiempo y con cuidado, con un secador en la posición más baja. A veces el adhesivo tibio se suelta mejor. Mantén el secador a distancia, no calientes la parte delantera de la foto y, si dudas, mejor sáltate este paso.
- No uses disolventes sobre la propia foto. Existen productos para despegar adhesivo pensados para manualidades, pero están hechos para papel y pueden dañar la capa de la imagen. No los pruebes nunca en una foto que te importe.
Si una foto está pegada a cal y canto, es más sensato dejarla donde está. Escanea la página sin el plástico, si este se ha soltado, o con el plástico puesto si no queda otra. Después saca la página del álbum y guárdala en plano y por separado. Mejor un buen escaneo de una foto pegada que una foto rota.
Recortes de periódico antiguos
Los recortes son más delicados que las fotos. El papel de periódico contiene mucha lignina, una sustancia de la madera, y por eso se vuelve ácido, amarillo y quebradizo. A veces se rompe solo con levantarlo. Además, puede desteñir sobre lo que tiene al lado, y por eso ves manchas marrones en fotos que pasaron años junto a él.
Por eso, con los recortes vale aún más: mejor déjalos donde están y haz un escaneo o una copia. Si quieres conservar el contenido, una copia en papel libre de ácido suele durar más que el original.
Si aun así tienes que despegar un recorte, por ejemplo porque está manchando una foto, usa la espátula y nunca hilo dental, que corta el papel fino. Sujeta el recorte con una hoja de papel mientras lo despegas y guárdalo enseguida en plano dentro de una carpeta. A partir de ahora, no guardes los recortes en contacto directo con fotos.
¿Cuándo hay que parar?
Para enseguida si notas alguna de estas cosas:
- El papel de la parte de atrás de la foto se queda pegado a la página.
- La foto empieza a curvarse o a doblarse.
- Se desprenden escamas de la capa de la imagen.
- La propia página se rasga o se desmigaja.
- Te estás poniendo nerviosa o nervioso, o te entran las prisas.
Lo último no es broma. La mayoría de los daños se producen en el último tramo, cuando ya casi has terminado y das un tirón.
Si se trata de una foto realmente irreemplazable, de un álbum con mucho valor histórico o de fotos dañadas por el agua, pide consejo a un restaurador de papel y fotografía. Tiene herramientas y conocimientos que en casa no se pueden igualar, y además puede valorar si despegarlas es buena idea.
Si una foto se rompe
Le pasa hasta a la scrapper más cuidadosa. No te agobies y no intentes pegarla.
- No uses cinta adhesiva, tampoco la llamada cinta invisible. Amarillea, deja restos de adhesivo y, al quitarla, puede arrancar la capa de la imagen.
- No plastifiques la foto.
- Junta todos los trozos, con la imagen hacia arriba, en un sobre de papel libre de ácido o en una funda de polipropileno, polietileno o poliéster.
- Escanea los trozos cuanto antes, uno al lado del otro y encajados lo mejor posible. Después, con un programa de edición de fotos, a menudo puedes hacer que la rotura casi no se note.
El escaneo reparado lo imprimes para tu álbum o para un marco. El original roto lo guardas en plano y por separado. Más adelante, un restaurador todavía puede repararlo de forma profesional, si quieres.
Después
Guarda las fotos despegadas en plano, en sobres libres de ácido o en fundas de polipropileno, polietileno o poliéster, y apunta de qué álbum y de qué página son. Si quieres volver a ponerlas en un álbum, usa esquineras en lugar de pegamento. Así nadie tendrá que volver a despegarlas con hilo dental.
Preguntas sobre este tema
¿Cómo sacar fotos de un álbum antiguo sin estropearlas?
Primero escanea la página. Después pasa con calma hilo dental sin cera o una espátula fina bajo una esquina de la foto y avanza milímetro a milímetro. Si está pegada, no tires nunca.
¿Cómo despegar fotos de un álbum autoadhesivo o magnético?
Retira despacio la hoja de plástico e intenta pasar el hilo dental por debajo de la foto. Si una foto está pegada a cal y canto, déjala donde está y escanea la página. No uses disolventes sobre la propia foto.
¿Qué hacer si una foto pegada se rompe al despegarla?
No uses cinta adhesiva ni la plastifiques. Guarda los trozos con la imagen hacia arriba en un sobre o una funda y escanéalos cuanto antes, para poder reparar la rotura en digital.
¿Cuándo es mejor no despegar una foto?
Cuando el papel de la parte de atrás se queda pegado a la página, la foto se curva o la capa de la imagen se desprende. Con fotos irreemplazables o un álbum de mucho valor, pide consejo a un restaurador.


