Cómo llevar un diario de varios años: unas líneas al día
Unas líneas cada día, y en la misma página lees lo que escribiste en esa fecha el año pasado. Así funciona un diario de tres, cinco o diez años.

Un diario normal te pide una página en blanco cada noche. Un diario de varios años solo te pide unas líneas. Y mientras las escribes, lees justo encima lo que hacías ese mismo día un año antes. Esa pequeña diferencia hace que, para mucha gente, sea el primer diario que de verdad consigue mantener.
Qué es un diario de varios años
En un diario de varios años, cada fecha tiene una página. En esa página hay tres, cinco o diez casillas pequeñas, una debajo de otra, una por cada año. El 14 de marzo de este año escribes en la casilla de arriba. El año que viene abres la misma página y escribes en la casilla de debajo, con tu texto antiguo justo encima.
Por eso el libro no lleva ningún año en la portada. Empiezas cuando quieras, en cualquier fecha, y tú misma escribes el año en las casillas. Al cabo de un año vuelves a tu página de inicio y recorres el libro otra vez, hasta que todas las casillas estén llenas.
Como cada día tiene una sola página, un diario de cinco o diez años no tiene por qué ser mucho más grueso que un diario normal con una página por día. Lo único es que las casillas se hacen más pequeñas cuantos más años tienen que caber en una página.
También hay variantes. Algunos libros ponen dos días en una página y por eso tienen casillas aún más pequeñas. Otros tienen páginas extra para cada año, por ejemplo un resumen mensual, una página libre para lo que no cupo en la casilla o una página para echar la vista atrás al final del año.
Tres, cinco o diez años: por dónde empezar
Casi todas las personas con experiencia dan el mismo consejo: no empieces directamente con diez años si nunca has conseguido mantener un diario. Un libro de tres o cinco años es una promesa más pequeña, y notarás antes si va contigo.
Algunas cosas en las que fijarte al elegir:
- Espacio por día. Cuantos más años, menos líneas por día. En un diario de diez años suelen ser solo dos o tres; en uno de tres años, normalmente algunas más. Si tienes la letra grande, elige menos años o un formato más grande.
- Peso. Un diario de diez años grueso y con tapa dura pesa mucho y no cabe fácilmente en el bolso. Es un libro para la mesilla de noche.
- Que se abra en plano. Muchos diarios de varios años están cosidos, pero no se abren del todo planos, sobre todo al principio y al final del libro. En ese caso, pon otro libro debajo del lado con menos páginas para poder escribir recto.
- Papel y bolígrafo. El papel suele ser fino para que el libro sea manejable. Si usas pluma estilográfica, prueba primero unas palabras en una de las últimas páginas. Un bolígrafo de gel o un bolígrafo fino es lo que menos traspasa.
- Festivos. Los libros importados a veces indican los festivos de otro país. No pasa nada, pero conviene saberlo.
Si antes quieres probar sin comprar un libro, también puedes hacerlo en un cuaderno normal. Pon una fecha en cada página y divídela en casillas con una regla. O usa una carpeta de anillas con hojas sueltas, y así decides tú cuántos años haces.
Un consejo que se oye mucho: elige un libro que te parezca bonito. Lo vas a coger cada día, durante años. Un libro al que le tienes cariño se queda olvidado con menos facilidad.
Qué escribir en unas pocas líneas
El poco espacio no es una limitación, sino la idea en sí. No tienes que escribir una historia, solo dejar un rastro. No intentes atraparlo todo: elige una cosa.
Lo que encaja bien:
- lo que hiciste: un día de trabajo, un paseo, un cumpleaños
- algo pequeño que, si no, olvidarías: una frase de tu hijo, una broma en la mesa
- el tiempo, el primer narciso del jardín, la primera noche con la calefacción encendida
- cómo te sentiste, en pocas palabras
- lo que leíste, cocinaste o viste
- cómo dormiste o cómo estuvo tu salud
Una costumbre práctica es resumir el día arriba con unas palabras clave, o rodear con un círculo una sola palabra. Así, más adelante, encuentras enseguida en qué año pasó algo.
Hay quien escribe por la mañana sobre el día anterior. Funciona bien si por la noche estás demasiado cansada, y con una noche de por medio sueles saber mejor qué importó de verdad.
Haz que también sea un poco tuyo. Una pegatina pequeña, una tira de washi tape (cinta de papel decorativa) o un dibujito en el margen están bien, siempre que dejes libres las casillas de los años siguientes. Para pegar cosas de verdad, un diario de varios años es demasiado fino.
Combinarlo con un diario normal o una agenda
Un diario de varios años no lo sustituye todo. Un viaje largo, una semana difícil o un día lleno de pensamientos no caben en tres líneas. Por eso mucha gente tiene un segundo libro al lado.
Algunas combinaciones que funcionan bien:
- Diario de varios años más journal. En el libro pequeño van los hechos; en un diario normal o un journal, los pensamientos y sentimientos. Si quieres conectarlos, pon una referencia en la casilla, como «ver journal».
- Diario de varios años más agenda. Las citas, la compra y las tareas van en la agenda. Así el diario de varios años sigue tratando de tu vida y no de tu lista de tareas.
- Diario de varios años más álbum. Las tarjetas, los envoltorios y las fotos van en un libro aparte o en un scrapbook. Así el diario de varios años sigue plano y aguanta años en sus tapas.
Una buena regla: no escribas nunca lo mismo en dos sitios. Dale a cada libro su propia tarea y no te parecerá trabajo doble.
Qué hacer si te saltas días
Te vas a saltar días. Todo el que lleva un diario de varios años tiene casillas vacías. La diferencia entre quien sigue y quien lo deja está sobre todo en cómo gestionas esos huecos.
- Déjalas vacías. Una casilla vacía no es un error. El libro sigue, sin más, y mañana habrá otra casilla esperándote.
- No rellenes a la fuerza. Quien va una semana atrasado y quiere ponerse al día con todo se desanima enseguida. Como mucho, escribe los días que aún recuerdas y vuelve a empezar por hoy.
- Que sea poco. Una línea basta. Incluso «día tranquilo, nada especial» cuenta.
- Elige momentos fijos. Si no consigues escribir a diario, puedes apuntar solo los días especiales: cumpleaños, festivos, el primer día de colegio. Aun así, al cabo de unos años tendrás comparaciones preciosas.
- Vuelve a empezar, sin más. Después de meses de silencio puedes seguir en cualquier página.
A veces un año es tan duro que durante un tiempo no quieres ver las páginas antiguas, por ejemplo después de una pérdida. Entonces el libro puede quedarse cerrado una temporada. Seguirá ahí hasta que estés preparada.
Por qué es tan bonito mirar atrás
Lo más bonito de un diario de varios años no lo notas hasta el segundo año. Abres la página y ahí está: lo que hacías el año pasado, lo que te preocupaba, lo pequeño que era entonces tu hijo.
Ves cosas que en un diario normal nunca notarías. Que cada primavera te resfrías más o menos la misma semana. Que el manzano florece un año antes que otro. Que la preocupación del año pasado ahora apenas merece un pensamiento. A veces encuentras casualidades: dos años seguidos, el mismo día, una postal de la misma amiga.
Y ves lo que siguió igual. Eso vale tanto como lo que cambió.
Al cabo de tres o cinco años tienes un librito que resume un trozo de tu vida, día a día. Un libro que guardas y que dentro de veinte años todavía querrás abrir.
Preguntas sobre este tema
¿Qué es un diario de varios años?
Un diario de varios años tiene una página para cada fecha con tres, cinco o diez casillas, una debajo de otra, una por cada año. Así, mientras escribes, lees lo que hacías ese mismo día un año antes.
¿De cuántos años elegir un diario de varios años?
Quienes tienen experiencia recomiendan empezar con tres o cinco años si nunca has conseguido mantener un diario. Un libro de diez años es una promesa mayor.
¿Qué se escribe en un diario de varios años?
Bastan unas líneas: lo que hiciste, una frase que dijo alguien, el tiempo o cómo te sentiste. No escribes una historia, dejas un rastro.
¿Qué hago si me salto días en un diario de varios años?
Deja la casilla vacía y sigue mañana. No hace falta ponerse al día; como mucho, apunta los días que aún recuerdas.


