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Técnicas · 8 min de lectura

Capas y profundidad en tus páginas de scrapbook

Una página que dan ganas de tocar tiene capas. Así creas profundidad con papel, cinta de espuma y textura, sin desorden y sin que tu álbum reviente por las costuras.

Hojas de papel en tonos pastel colocadas en capas unas sobre otras
Foto: Katie Rainbow · Pexels

Pon una foto plana sobre una hoja de papel y ahí se queda, sin más. Ponle debajo un trozo de otro papel, mete una etiqueta medio por debajo y levanta una florecita con un adhesivo, y de pronto la página tiene profundidad. Casi dan ganas de tocarla. Ese es todo el secreto de las capas: no más cosas, sino cosas que descansan unas sobre otras.

Por qué las capas enriquecen una página

Las capas le dan un ancla a tu foto. Una foto pegada directamente sobre el fondo flota. Con un borde de papel debajo, una segunda hoja que sobresale un poco o una tira que pasa por debajo, encuentra un sitio al que pertenece.

También guían la mirada. Donde se juntan más capas es adonde miras primero. Por eso las construyes alrededor de lo que quieres mostrar, normalmente tu foto principal o el título.

Y las capas cuentan algo. Un trocito del mapa de la ruta, un tique que asoma medio por debajo de la foto, un borde de encaje del mantel de la abuela: cada capa añade un trocito de la historia. Una página plana puede ser preciosa, pero una página con capas se siente como un momento guardado.

Construye de grande a pequeño

La forma más fácil de que las capas se vean tranquilas es seguir siempre el mismo orden. Muchas scrappers con experiencia trabajan así:

  1. El fondo: una hoja entera de cardstock (papel firme y liso) o de papel estampado.
  2. Un panel: un trozo más pequeño de otro papel, un poco torcido o recto, que delimita la parte central de la página.
  3. Los marcos: una o dos capas de papel justo debajo de la foto, cada una unos milímetros más grande.
  4. La foto.
  5. Las cosas pequeñas: etiquetas, pegatinas, un trozo de cinta, una palabra.

O sea, trabaja de las superficies grandes a los detalles pequeños. Si empiezas al revés, con las cositas bonitas primero, lo más probable es que acabes con una página en la que todo grita igual de fuerte.

Coloca todo primero suelto, sin pegamento. Mueve, gira, quita. Hazle una foto con el móvil y mírala: en una pantalla pequeña ves enseguida si la página está torcida o demasiado llena en algún sitio. Solo cuando todo encaja, empiezas a pegar.

¿Cuántas capas son suficientes?

No hay un número fijo, pero algunas reglas básicas ayudan:

  • Debajo de una foto, dos o tres capas suelen bastar. Si pones más, deja de ser un marco y se convierte en un montoncito.
  • Elige un solo punto donde se junten las capas. Puedes añadir un segundo grupo, más pequeño, en el otro lado de la página, como contrapeso.
  • Cuantas más fotos, menos capas y adornos por foto.
  • Deja espacio vacío. Esa calma es justo lo que hace que se vean las capas.

Si dudas de si ya está terminada, para un paso antes de lo que tenías pensado. Siempre puedes añadir una capa más tarde. Quitar una que ya está pegada es complicado.

Cinta de espuma y otras formas de levantar

La cinta de espuma es cinta adhesiva de doble cara con una capa de espuma en medio. La encuentras en rollo y en cuadraditos o circulitos sueltos, que muchas veces se llaman foam squares, pop dots o adhesivos 3D. Lo que levantas con ella proyecta una pequeña sombra sobre la capa de debajo. Eso es justo lo que crea el efecto.

Algunas formas de usarla:

  • Levanta tu foto principal con unos cuantos cuadraditos. No los pongas solo en las esquinas: pon también uno o dos en el centro, o la foto se hundirá.
  • En una flor troquelada de varias capas, pon un trocito de espuma solo debajo de los pétalos de arriba. Así se separan de la capa inferior y tienes una flor de verdad en lugar de un dibujo plano.
  • Pon un título recortado sobre cinta de espuma encima de un fondo más oscuro. La sombra hace que las letras se lean mejor sobre un fondo cargado.
  • Con formas finas y delicadas, puedes poner tiras estrechas de espuma bajo las partes más anchas. Es un poco laborioso, pero la sombra merece la pena.

Alterna alturas. Una página en la que todo está a la misma altura sobre espuma es igual de plana que una página sin espuma. Combina pegatinas planas en el fondo con pegatinas más gruesas o chipboard (cartón firme impreso) delante, y tu título ganará profundidad solo.

También hay formas de crear profundidad sin espuma:

  • Pega el papel solo por el centro. Los bordes quedan sueltos y se curvan un poco hacia arriba. Así consigues una capa ligera y suave.
  • Dobla con cuidado hacia arriba los pétalos de las flores y las alas de las mariposas troqueladas, sobre el dedo o un bolígrafo.
  • Pon vellum (papel translúcido) debajo o encima de una capa. La capa de abajo se sigue viendo un poco, y eso da una sensación suave y profunda.
  • Coloca una foto delante de unos cuantos tallos de flores. Parecerá que las flores crecen por detrás.

Cómo mantener las capas ordenadas

Las capas se ven desordenadas cuando no tienen coherencia. Esto ayuda:

  • Trabaja con una paleta limitada, dos o tres colores, a juego con tu foto. Saca los colores de la propia foto.
  • Usa el mismo papel para los elementos del mismo tipo. Todos los corazones del mismo rojo, todas las hojas del mismo verde. Eso da calma.
  • Agrupa. Tres cosas que se superponen en la esquina de una foto se leen como un conjunto. Esas mismas tres cosas repartidas por la página parecen desorden suelto.
  • Deja que los adornos tapen justo una esquina de la foto; así forman parte de ella.
  • Procura que todo sea más pequeño que la foto. Los adornos están para ayudar, no para competir.
  • Si ya hay mucho color y contraste, necesitas pocos extras.

Busca también un orden de fondo. Una cuadrícula invisible, en la que los bordes de tus paneles y fotos coinciden en las mismas líneas, mantiene legible incluso una página llena. Después, un elemento puede ir inclinado, como una etiqueta o una tira de cinta. Precisamente porque el resto está recto, llama la atención.

Textura con papel, tela y relieve

La profundidad no está solo en la altura. Las diferencias de superficie también enriquecen una página. Liso junto a rugoso, brillante junto a mate, papel junto a tela.

  • Alterna tipos de papel: cardstock liso, papel kraft, papel perlado, vellum.
  • Rasga los bordes. Aprieta una regla metálica sobre el papel y, con la otra mano, tira del papel hacia arriba a lo largo de ella. Si quieres una forma más libre, traza antes una línea con un pincel mojado; el papel se rasga más fácilmente por ahí.
  • Desgasta los bordes con unas tijeras o papel de lija y pásales un poco de tinta. Pruébalo antes en un retal.
  • Usa tela: una tira de cinta, arpillera, encaje, un retal de algodón, un botoncito.
  • El embossing crea relieve en el propio papel. Con una carpeta de embossing (un molde con un dibujo) marcas una textura en una hoja de cardstock, sin que gane mucho grosor.
  • Una costura a máquina alrededor de un panel sujeta la capa y además añade textura.
  • Unas salpicaduras de pintura blanca o un poco de tinta por encima de varias capas las unen entre sí.

Prueba también a recortar una forma de un papel estampado y volver a colocarla como capa suelta. Recortar flores de un estampado (lo que se llama fussy cutting) es una forma barata de aprovechar los retales y te da enseguida una capa más.

Profundidad sin que tu álbum engorde demasiado

Cada capa ocupa sitio en tu álbum. Con unas cuantas páginas con adornos gruesos, el álbum enseguida se queda abierto o las fundas se tuercen. Así lo mantienes a raya:

  • Mantén las capas más gruesas lejos del lomo del álbum. Es ahí donde aprieta primero.
  • Usa la cinta de espuma sobre todo para una o dos cosas por página, no para todo.
  • Elige formas finas de crear profundidad: papel pegado solo por el centro, vellum, embossing, bordes rasgados. Dan mucho efecto casi sin grosor.
  • Pon una página gruesa al lado de una página tranquila y más plana. Es agradable para la vista y también para el álbum.
  • Alterna páginas con mucho relieve con páginas sin relieve, o desplaza las zonas gruesas para que no queden unas encima de otras cuando el álbum esté cerrado.
  • Un álbum con lomo flexible, como un álbum de tornillos o una carpeta de anillas, da más espacio que un libro encuadernado.

Guarda un álbum grueso con mucho relieve mejor tumbado que de pie, en su propia caja o en una estantería, y no le pongas nada pesado encima. Así tus capas levantadas seguirán levantadas de verdad.

Empieza con una sola foto

Si quieres probarlo, elige una página con una sola foto. Ponle un panel y un marco debajo, levanta la foto en unos cuantos puntos y coloca un grupito de tres cosas en una esquina. Mira qué pasa. Antes de que te des cuenta, empezarás a ver los retales de papel de otra manera: no como basura, sino como tu próxima capa.

Preguntas sobre este tema

¿Cómo dar profundidad a una página de scrapbook?

Trabaja con capas: un fondo, un panel, uno o dos marcos debajo de la foto y pequeños detalles encima. Levanta algunos elementos con cinta de espuma, o pega el papel solo por el centro para que los bordes se curven.

¿Cuántas capas poner debajo de una foto en scrapbooking?

Debajo de una foto, dos o tres capas suelen bastar. Elige un solo punto donde se junten las capas y deja espacio vacío, para que se vean bien.

¿Cómo hacer que una página con capas no se vea desordenada?

Limítate a dos o tres colores, usa el mismo papel para los elementos del mismo tipo y agrupa las cosas pequeñas. Procura que todo sea más pequeño que la foto y que los bordes coincidan en las mismas líneas.

¿Cómo evitar que el álbum de scrapbook quede demasiado grueso?

Mantén las capas más gruesas lejos del lomo, usa cinta de espuma solo en uno o dos puntos por página y elige formas finas de dar profundidad, como vellum, embossing y bordes rasgados. Alterna páginas cargadas con páginas tranquilas.

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