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Materiales · 8 min de lectura

Qué papel elegir: cardstock, papel estampado y gramaje

Cardstock o papel estampado, 160 o 250 gramos, un bloc u hojas sueltas: así sabrás qué papel necesitas y en qué fijarte al comprarlo.

Papel cuadrado azul claro colocado en pico, rodeado de florecitas secas moradas sobre un fondo blanco
Foto: Tamanna Rumee · Pexels

En una tienda de manualidades todo el papel parece igual, hasta que en casa ves que el fondo se ondula con el pegamento o que tu tarjeta se queda floja. El papel es la base de cada página y, con unos pocos conceptos, lo eliges con mucho más criterio. Aquí verás la diferencia entre el cardstock y el papel estampado, qué significan los gramos de la etiqueta y cuándo un papel barato es suficiente.

Cardstock y papel estampado

El cardstock es un papel firme, más grueso que el papel de impresora y más fino que el cartón. Suele ser de un solo color, a veces con una textura como de lino o un rayado fino. Lo usas como base de una página, como mat detrás de una foto (un marco de papel que hace que la foto destaque), para tags, etiquetas y todo lo que tenga que mantenerse firme.

El papel estampado, también llamado patterned paper o papel de scrap, es el papel impreso: flores, cuadros, lunares, textos, mapas de ciudades. Es más fino que el cardstock y sirve para crear ambiente. Lo usas como fondo, como capa, para tiras y formas recortadas.

Los dos se complementan. Una estructura muy habitual es una base de cardstock, encima una hoja o tira de papel estampado y la foto sobre un mat de cardstock liso. El papel liso aporta calma, el estampado cuenta la historia.

Ojo: el nombre del paquete no siempre dice lo grueso que es. Hay papel estampado que en realidad es cardstock ligero, y otro que apenas es más grueso que un papel normal. Por eso, fíjate en el peso que aparece en el envase.

Qué significa el gramaje

El peso del papel se indica en gramos por metro cuadrado, g/m². Una hoja de 80 g/m² pesaría 80 gramos si midiera exactamente un metro cuadrado. El papel de impresora normal suele rondar esa cifra; el cardstock tiene más del doble.

Cuanto más alto es el número, más grueso y rígido suele ser el papel. Pero es un peso, no un grosor. Dos papeles del mismo peso pueden notarse distintos al tacto: el papel kraft, por ejemplo, puede parecer más rígido que un papel liso y satinado del mismo gramaje, porque está fabricado de otra manera. Por eso algunos fabricantes indican también el grosor de una hoja, en micras o en mils.

Como referencia:

  • De 80 a 100 g/m²: papel de impresora, para borradores, plantillas y journaling que vas a pegar encima.
  • De 120 a 170 g/m²: papel estampado y capas finas, tiras, formas recortadas y plegados.
  • De 200 a 250 g/m²: cardstock normal, para bases de página, mats, tarjetas y formas troqueladas.
  • De 270 a 300 g/m² o más: extrafirme, para cubiertas, cajitas, tarjetas con muchas capas y minialbumes.

Cuantas más capas, pegamento y embellishments (adornos como botones, pegatinas y florecitas) lleve una página, más firme tiene que ser la base. Con una hoja fina, todo se dobla en cuanto la levantas.

Al mismo tiempo, no conviene que todo sea grueso. Un álbum solo con papel pesado cierra mal y se vuelve pesado y aparatoso. En un minialbum, combina páginas firmes con papel decorativo más fino, para que los pliegues y el lomo aguanten.

Si trabajas con una plotter de corte o una troqueladora, mira lo que admite tu máquina. El papel muy grueso no siempre se corta limpio. Y al revés, el papel muy fino se puede romper con formas delicadas.

Papel fino sin ondas

El papel más fino se comba antes con el pegamento húmedo. Usa la menor cantidad posible y repártelo bien, o elige cinta de doble cara en roller. Deja una hoja recién pegada unas horas bajo una pila de libros y se secará plana.

Si vas a trabajar con pintura, tinta y agua, el papel estampado normal no basta. Para eso usa papel de acuarela o papel mixed media de unos 250 a 300 g/m².

Una cara, doble cara y teñido en masa

El papel estampado está impreso por una cara o por las dos. El de una cara suele ser algo más barato y es práctico: sabes enseguida cuál es el reverso, donde va el pegamento. El de doble cara tiene un diseño distinto y a juego en cada lado. Viene bien cuando se ven las dos caras, en solapas, sobrecitos, banderines y tarjetas plegadas. Y en realidad tienes dos hojas en una.

En el cardstock, fíjate en si está teñido en masa, en inglés core dyed. Eso significa que el papel tiene color de principio a fin. El cardstock de color normal a veces tiene el alma blanca, que se ve en cuanto rasgas un borde, lo lijas o usas una carpeta de embossing. Con el papel teñido en masa, el color se mantiene igual también en el borde. Y si lo que buscas es justo ese contraste, el papel con alma blanca queda precioso en bordes rasgados y lijados.

Colecciones de papel u hojas sueltas

Una colección es una serie de papeles de una misma línea de diseño, con los mismos colores y estilo. Combinan entre sí, así que no tienes que ir cuadrando tú. Se venden como bloc, con las hojas pegadas por un lado, o como set de hojas sueltas en una funda.

Un bloc así es ideal si estás empezando o quieres hacer un álbum grande con un mismo ambiente. El riesgo: suele traer unas cuantas hojas que nunca usarás. Por eso, quien lleva tiempo haciendo scrap suele preferir hojas sueltas que encajen justo con las fotos de ese momento. Por hoja salen más caras, pero te sobra menos.

Un término medio que funciona bien: elige los colores a partir de tus fotos, hazte con un pequeño montón en tres o cuatro colores, con unas cuantas hojas de cada uno, y complétalo con cardstock liso en blanco, negro y kraft. El blanco siempre se acaba antes de lo que crees.

Sobre los formatos: la medida clásica es de 30,5 × 30,5 cm (12 × 12 pulgadas). Los blocs de 15 × 15 cm (6 × 6 pulgadas) van muy bien para tarjetas, mats y minialbumes, porque los diseños están impresos más pequeños. Qué formato de álbum te encaja lo cuentan en otro artículo.

Kraft, vellum y otros papeles especiales

El papel kraft es ese papel marrón, algo áspero, que conoces del papel de envolver y las bolsas de papel. Como cardstock es una base agradecida: casi cualquier color y diseño queda bien encima. Ten en cuenta que el reverso a veces tiene otro tono que el anverso, y mira en la etiqueta si es libre de ácido, porque no todo el papel marrón lo es.

El vellum es un papel translúcido, un poco como el papel de calco. Crea una capa suave y difuminada sobre una foto o un diseño, y queda muy bonito para títulos y sobrecitos. Lo complicado es el pegamento: se transparenta. Por eso, pega el vellum en zonas donde vaya algo opaco encima, o fíjalo con brads (encuadernadores), grapas, costura o una tira de washi tape.

Además encontrarás:

  • Papel con purpurina y metalizado, para pequeños detalles como un título o un círculo detrás de una fecha. Las superficies grandes enseguida quedan recargadas.
  • Papel con relieve o textura, como textura de lino o pequeños puntitos. Bonito para páginas naturales o vintage, menos adecuado para estampar con detalle.
  • Cardstock liso, el mejor para sellos de líneas finas y para escribir encima.
  • Papel de acuarela, para todo lo que lleve mucha agua.

La cartulina de manualidades como la que usan los niños en el cole es barata, pero los colores se apagan rápido. Para un álbum que tenga que durar mucho, no es buena opción.

¿Basta con un papel barato?

A veces sí. Para practicar, para plantillas, una primera tarjeta o un journal que usas mucho, el papel económico está bien. Te atreves a probar más cosas con él, y eso al principio vale mucho.

Para un álbum que quieres conservar o un regalo, la cosa cambia. Los inconvenientes típicos de los sets muy baratos:

  • El papel es fino y se ondula con el pegamento.
  • La impresión es borrosa o los colores son apagados.
  • En un bloc solo hay una o dos hojas que te gusten de verdad.
  • No indica si es libre de ácido, así que no sabes cómo se verá dentro de unos años.

Toca la hoja, ponla a contraluz y mira el peso en el envase. Una hoja firme y bien impresa de un set asequible puede estar perfecta; una hoja finísima de un bloc caro, no. Mejor unas pocas hojas buenas que un montón que nunca vas a usar.

Si quieres un papel que no dañe tus fotos, busca «libre de ácido» y «libre de lignina» en la etiqueta. Qué significa exactamente y cuándo importa lo explicamos en otro artículo.

Imprimir tú misma

También puedes comprar papel digital e imprimirlo tú. En ese caso, mira lo que admite tu impresora: muchas impresoras domésticas tienen un límite de peso, y con una láser el tóner a veces se despega en papel muy grueso. Prueba primero con una hoja y elige papel liso para que la impresión salga más nítida. Lee también la licencia, porque no todos los diseños se pueden usar para cualquier cosa.

Así empiezas

Si todavía no tienes nada, te basta con poco: un montón de cardstock blanco de unos 200 a 250 g/m², algo de negro y kraft, y un bloc de papel estampado cuyos colores te gusten con tus fotos. Con eso haces tus primeras páginas y vas notando qué papel te gusta tener entre las manos. Esa sensación es, al final, la mejor guía.

Preguntas sobre este tema

¿Qué diferencia hay entre cardstock y papel estampado?

El cardstock es un papel firme, normalmente liso, para la base de la página, mats y etiquetas. El papel estampado es más fino e impreso, y crea ambiente como fondo, capa o tira.

¿Qué gramaje de cardstock se necesita para scrapbooking?

Para la base de una página, elige entre 200 y 250 g/m². Para capas y detalles bastan de 120 a 170 g/m², y para cubiertas y minialbumes puedes usar de 270 a 300 g/m² o más.

¿Qué es el cardstock teñido en masa?

Es un cardstock con color de principio a fin, en inglés core dyed. Si rasgas, lijas o embosas el borde, el color se mantiene igual y no se ve un alma blanca.

¿Sirve el papel de scrapbook barato?

Para practicar, una primera tarjeta o un journal que usas mucho, sí. Para un álbum que quieres conservar, fíjate en el grosor, la calidad de impresión y que indique «libre de ácido».

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