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Explicaciones · 7 min de lectura

Por qué el scrapbooking puede darte calma y satisfacción

Recortar, pegar y escribir unas líneas: ¿qué le hace eso a tu cabeza? Sobre la calma, los recuerdos y lo que el scrapbooking puede y no puede hacer.

Vista cenital de un libro antiguo con una postal de una rosa, notas escritas a mano, cordel, una vela y una taza de té
Foto: hello aesthe · Pexels

Si alguna vez has pasado una tarde en la mesa con un montón de fotos, unas tijeras y un bote de pegamento, conoces la sensación. El tiempo vuela, el móvil está en otra parte y, al terminar, mucha gente se siente más tranquila que al empezar. El scrapbooking y el journaling tocan varias cosas que a mucha gente le sientan bien: hacer algo con las manos, mirar atrás a lo que has vivido y poner tus pensamientos en papel.

A continuación te contamos qué se sabe sobre las manualidades y el bienestar, qué pasa cuando haces una página con tus recuerdos y cómo conseguir que siga siendo algo tranquilo.

Qué se sabe sobre las manualidades y el bienestar

Las actividades creativas se relacionan desde hace mucho con la relajación. La arteterapia, en la que las personas trabajan con imágenes y materiales en lugar de solo hablar, es una disciplina reconocida. Los libros de recuerdos con fotos y objetos también se usan a veces en el ámbito de la salud y los cuidados, por ejemplo en el duelo y con personas con demencia, donde pueden ayudar a evocar recuerdos.

Los estudios sobre actividades creativas suelen mostrar que la gente se siente más tranquila y mejor con ellas. Sin embargo, varían mucho en diseño y tamaño, y no demuestran que el scrapbooking cure ningún problema. Así que conviene ser prudente con las promesas tajantes. Lo que sí se puede decir: muchos scrapbookers lo viven como algo relajante, en países muy distintos.

¿Por qué puede ser relajante? Influyen varias cosas:

  • Tu atención está en una sola cosa. Medir el papel, recortar una foto, elegir un color: pide la concentración justa para que tus pensamientos descansen un rato.
  • Tus manos están ocupadas. Recortar, rasgar y pegar son movimientos tranquilos y repetitivos.
  • Terminas algo. Una página acabada suele darte más satisfacción que una noche haciendo scroll.
  • No hay bien ni mal. No necesitas saber dibujar; lo que importa es tu historia.

Algunos scrapbookers lo describen como una forma de mindfulness. No hace falta ponerle etiqueta, pero se le parece: tu atención está en el presente, en el papel que tienes delante.

Guardar recuerdos y volver a mirarlos

Una foto en el móvil se hace rápido y se olvida rápido. Una foto que eliges, imprimes y colocas en una página la vuelves a vivir. Piensas en lo que pasó, en quién estaba y en cómo te sentiste. Ese recordar ayuda a mantener vivo un recuerdo.

Muchos scrapbookers notan que una página despierta más que la imagen sola. La entrada de un museo, una servilleta de un restaurante o una hoja que recogiste por el camino traen de vuelta un ambiente que una foto no captura. Quien abre un libro así años después, de repente vuelve a estar en esa calle o en esa playa.

También hay una parte que va más allá de ti. Un scrapbook es un trocito de vida cotidiana que dejas a otros. Por eso, escribe a mano sin miedo: quien lo lea más adelante reconocerá tu letra. Y no guardes solo los grandes momentos. Precisamente los días normales suelen ser los más bonitos de releer con el tiempo.

Por cierto, no tienes que guardar solo cosas bonitas. Una página sobre una etapa difícil, como una enfermedad o una época en la que tu hijo pasó mucho tiempo en casa, puede ser igual de valiosa. A veces una página tiene menos que ver con la foto y más con lo que sentías al hacerla.

Journaling para vaciar la cabeza

Escribir es una de las formas más sencillas de sacar fuera lo que te da vueltas en la cabeza. Mucha gente nota que, en cuanto está en papel, puede mirarlo desde fuera en lugar de estar metida dentro. Eso da distancia y, a veces, también perspectiva.

No necesitas ser escritora ni escritor. La ortografía, la sintaxis y las frases bonitas no importan; nadie más lo va a leer. Escribe como hablas. Unos minutos, unas cuantas veces por semana, basta para notar si te aporta algo.

¿No sabes por dónde empezar? Prueba con una de estas preguntas:

  • ¿Qué siento ahora y a qué se debe?
  • ¿Por qué estoy agradecida o agradecido hoy?
  • ¿Qué me preocupa desde hace tiempo?
  • ¿Qué no quiero olvidar de esta semana?

¿Y si de repente tu journal se llena de tristeza? Le pasa a mucha gente, por ejemplo después de una ruptura o una pérdida. No pasa nada. Un journal puede ser sincero, y quien vuelve a hojearlo más adelante suele ver todo lo que ha avanzado.

¿Prefieres no tener esos pensamientos pesados entre tus páginas bonitas? Escríbelos entonces en una hoja suelta. Hay quien después la rompe en trocitos, y eso le resulta liberador. Otras personas escriben solo una frase corta, como «se acabó», y dejan el resto fuera del libro. Elige lo que vaya contigo. Por cierto, una pegatina alegre o una tira de washi tape (cinta adhesiva decorativa de papel) en una página difícil puede ayudar a que resulte un poco más ligera.

Cambiar tiempo de pantalla por papel

Tu móvil guarda miles de fotos, pero casi nunca vuelves a mirarlas. Además, todo lo que se guarda automáticamente enseguida se siente menos tuyo. Lo que recortas y pegas con tus propias manos no se puede editar ni borrar así como así. Se queda como estaba, y eso le da otro tipo de valor.

Una tarde de scrapbooking es también una tarde sin pantalla. Sin notificaciones, sin un flujo infinito de la vida de los demás. Deja el móvil en otra habitación, o úsalo solo para elegir tus fotos antes de imprimirlas.

Eso no significa que lo digital esté prohibido. Muchos scrapbookers lo combinan: ordenan sus fotos en el ordenador y luego siguen en papel. Lo importante es que el propio hecho de crear se convierta en un momento tranquilo.

¿Es terapia?

No, no en el sentido de tratamiento. El scrapbooking puede ayudarte a relajarte, ordenar tus pensamientos y dar un lugar a tus recuerdos. Para mucha gente es una válvula de escape y, a veces, una forma de llevar la tristeza. Pero no es un tratamiento y no sustituye la ayuda de tu médico de cabecera, un psicólogo o un terapeuta. Si llevas tiempo sintiéndote decaída o decaído, con ansiedad o estrés, busca ayuda profesional.

Eso sí, puede ser un buen complemento. Existen grupos guiados, por ejemplo en hospitales o centros de acogida, donde la gente hace journaling o collages en compañía. Ahí se juntan la conversación y el trabajo manual. Si ya estás en tratamiento, habla con tu terapeuta sobre si tu journal puede ayudarte.

¿Notas que hacer una página te pone más inquieta, inquieto o triste, por ejemplo porque los recuerdos antiguos remueven demasiado? Tómatelo en serio. Déjalo un tiempo, háblalo con alguien de confianza y busca ayuda si no se pasa.

Cómo conseguir que siga siendo relajante

El peligro de una afición que te sienta bien es que se convierta en una obligación. Ves páginas preciosas de otras personas, llevas meses de retraso con tu álbum y, de repente, parecen deberes. Hay varias cosas que ayudan:

  • Empieza poco a poco. Con papel, unas tijeras, pegamento y unas cuantas fotos llegas muy lejos. El resto del material ya vendrá, cuando sepas qué te gusta.
  • Dale un sitio y un momento fijos. Un rincón tranquilo y, por ejemplo, una tarde fija a la semana lo convierten en una costumbre que esperas con ganas.
  • Olvídate del retraso. No tienes que seguir un orden cronológico. Empieza por las fotos que más te tocan ahora.
  • No te compares. Las páginas de los demás son inspiración, no una vara de medir. Puedes tomar una idea y hacerla tuya.
  • Para cuando deje de ser divertido. Una página a medias puede esperar una semana.
  • Hazlo alguna vez en compañía. Con una amiga, con tu hijo o con un grupo de scrapbookers en la misma mesa es más agradable, y aprendéis unos de otros.

Y, sobre todo: no tiene que quedar bonito. Una foto torcida, una mancha o una palabra tachada forman parte de un libro hecho a mano. Lo que cuenta es que lo hayas disfrutado y que el recuerdo siga ahí mañana.

Preguntas sobre este tema

¿El scrapbooking es bueno para la salud?

Muchos scrapbookers lo viven como algo relajante, y los estudios sobre actividades creativas suelen apuntar en esa dirección. Sin embargo, los estudios varían mucho, y el scrapbooking no es un tratamiento.

¿El journaling ayuda a vaciar la mente?

Mucha gente nota que escribir lo que le preocupa le da distancia. Unos minutos, unas cuantas veces por semana, basta para notar si te aporta algo. Los pensamientos pesados puedes escribirlos en una hoja suelta.

¿El scrapbooking es una forma de terapia?

No, no en el sentido de tratamiento. Puede ayudarte a relajarte y a dar un lugar a tus recuerdos, pero no sustituye la ayuda de tu médico de cabecera, un psicólogo o un terapeuta.

¿Cómo hacer que el scrapbooking siga siendo relajante?

Empieza poco a poco, dale un sitio y un momento fijos, olvídate del retraso y no compares tus páginas con las de los demás. Para cuando deje de ser divertido.

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