Cómo guardar tu material de scrapbooking: papel, pegatinas y washi
Papel que se curva, pegatinas que olvidas y cinta al fondo de un cajón. Así guardas tu material para verlo, cogerlo y usarlo de verdad.

Todo empieza con un paquete de papel y unas cuantas hojas de pegatinas. Unos años después hay una caja debajo de la cama, rollos de cinta repartidos en tres cajones y compras una pegatina que resulta que ya tenías. Guardar no es un fin en sí mismo. Se trata de ver lo que tienes para poder usarlo.
Por dónde empezar a ordenar
Sácalo todo. De verdad, todo: de cada caja y de cada cajón, y ponlo sobre una mesa grande o en el suelo. Solo cuando lo tienes todo junto ves cuánto tienes y dónde están los repetidos.
Después haz montones a grandes rasgos:
- papel y cardstock (cartulina lisa y resistente)
- pegatinas, letras y die cuts (formas troqueladas)
- washi tape y otras cintas
- embellishments, los pequeños adornos como botones, brads y lentejuelas
- herramientas: tijeras, pegamento, bolígrafos, sellos y tinta
Con cada montón, hazte unas preguntas. ¿Qué uso a menudo? ¿Qué llevo meses sin tocar? ¿Qué tengo repetido? Lo que ya no te gusta puede irse o pasar a otra scrapera. Una tarde de scrap o un rincón de intercambio en un grupo son buenos sitios para eso.
Ahora viene la regla más importante: mantén tus cosas de scrap juntas. Tanto si es una bolsa que te llevas a la mesa del comedor como si es una pared entera en un cuarto de manualidades, tiene que estar todo en un mismo sitio.
Papel de 30 x 30: en vertical o en horizontal
El formato grande, 30,5 x 30,5 cm (12 x 12 pulgadas), es complicado. No cabe en archivadores normales ni en bandejas A4. Hay dos maneras de guardarlo, y cuál es mejor depende de cuánto tengas.
Si tienes poco papel, guárdalo en horizontal. En una bandeja plana o en un cajón se mantiene recto y no se curva. Un inconveniente de las bandejas apilables con borde: cuando están llenas, cuesta sacar la hoja de abajo. Y en un hueco grande y abierto, las hojas de abajo también quedan lejos.
Si tienes mucho papel, guárdalo en vertical. Lo hojeas como si fuera una caja de discos y encuentras antes ese tono o ese estampado concreto. Además ocupa menos espacio. Eso sí, hay una trampa: en un soporte vertical medio vacío el papel se dobla. Así que llénalo bastante o pon separadores para que cada compartimento siga lleno.
Muchas scraperas usan una estantería de cubos con huecos cuadrados de unos 33 cm. Ahí cabe el papel de 12 x 12 sin doblarse. Si se te da bien el bricolaje, puedes dividir cada hueco con baldas finas sobre listones, de modo que tengas diez o doce niveles por hueco y llegues a cada hoja. En las tiendas de bricolaje suelen cortar los tableros a medida. Pero mide primero: no todas las bandejas o bandejas de correspondencia de tamaño A4 caben en un hueco así.
Si puedes, elige algo que sirva de las dos formas, en horizontal y en vertical. Tu colección crecerá, y entonces no querrás volver a comprarlo todo.
Clasificar los recortes por color o por tipo
Los recortes son los trozos que sobran después de cortar: demasiado pequeños para un fondo, demasiado bonitos para tirarlos. Vienen bien para hacer marcos detrás de las fotos, etiquetas y tiras pequeñas. Solo pierden su valor cuando desaparecen en una bolsa enorme.
Clasificar por color funciona bien si construyes tus páginas a partir del color. Pon los recortes en carpetas o cajitas de cálidos a fríos: rojo, naranja, amarillo, verde, azul, morado, y un compartimento para neutros y blanco y negro. De un vistazo ves qué va con tu foto.
Clasificar por tipo funciona mejor si sueles buscar algo concreto, como cuadros, flores, cardstock liso o papel navideño. También puedes ordenarlos por tema o por temporada: cumpleaños, vacaciones, fiestas.
Unos consejos para que todo siga ordenado:
- Guarda los recortes en vertical en una caja estrecha o en carpetas colgantes, así puedes hojearlos.
- Tira los trozos más pequeños que un naipe, o ponlos todos en una cajita para perforadoras y formas pequeñas.
- Algunas scraperas guardan sus trocitos más diminutos sin clasificar, en una lata bonita, y eligen a ojo. También vale, mientras siga siendo una sola lata.
Guardar las pegatinas a la vista y para llevar
Las pegatinas que se quedan en su bolsita casi nunca las usas. Cada vez tienes que sacarlas, mirarlas y volver a guardarlas, y ese pequeño paso basta para saltártelo. Lo que ves, lo usas.
Por eso, un álbum de pegatinas con fundas transparentes es la solución más fácil. Lo hojeas como un álbum de fotos. Una carpeta de anillas en A5 con fundas transparentes funciona igual de bien y se puede ampliar. Mantén juntas las pegatinas de la misma colección y pon delante lo que más usas.
Las pegatinas sueltas pequeñas y los restos de una hoja puedes pasarlos a papel siliconado, la hoja lisa en la que también vienen las pegatinas. Se despegan fácilmente y ves exactamente lo que te queda. No dejes pegatinas muy adhesivas durante meses sobre una hoja de plástico: pueden dañar la superficie al despegarlas.
Si lo quieres sencillo, pega las hojas de pegatinas enteras en un cuaderno viejo con washi tape de papel. No cuesta nada, y luego la cinta suele salir sin romper el papel.
Algunos detalles prácticos:
- Deja que las hojas que usas a menudo sobresalgan un poco de la funda.
- Pon papel secante o papel de horno entre hojas que se pegan entre sí.
- Haz una pestaña por grupo con una pegatina representativa, así no tienes que hojear todo el álbum.
- Una goma elástica alrededor del álbum lo mantiene cerrado cuando lo llevas contigo.
Cómo guardar la washi tape
La washi tape (cinta adhesiva fina de papel con estampado) tienes que verla. Los rollos guardados en una caja se olvidan. Algunas formas que funcionan:
- En vertical en un cajón o una cajita, uno al lado del otro como libritos, para ver todos los cantos.
- En una varilla o en un estante de pared, si tienes espacio encima de la mesa.
- Pegando un trocito de cada rollo en una hoja de papel siliconado, con un número al lado. Esa hoja es tu carta de colores.
- Para llevar, enrollar un poco en una pajita o en una tarjeta, así no cargas con el rollo entero.
Una carpeta tipo acordeón es práctica para llevar: un tema por compartimento, con tiras de cinta y pegatinas juntas. Elige un tamaño pequeño, porque una grande enseguida resulta aparatosa.
Guardar en un espacio pequeño
No todo el mundo tiene un cuarto de manualidades. A menudo es un rincón del salón o una parte de un despacho compartido. Entonces funciona así:
- Aprovecha la altura. Baldas de pared, un tablero perforado para tijeras y reglas, y un estante encima de la mesa te dejan libre la superficie de trabajo.
- Usa la parte interior de una puerta. Ahí cabe un organizador de zapatos con bolsillos transparentes, ideal para pegamento, bolígrafos y pintura.
- Elige un carrito con ruedas. Lo acercas a la mesa cuando vas a hacer scrap y luego lo apartas.
- Las cajas apilables transparentes dejan ver lo que hay dentro sin tener que abrirlas.
- Un pastillero o una cubitera con huecos grandes va perfecto para botones y brads.
Pónselo fácil también a tu yo del futuro con una bolsa o caja de trabajo fija. Dentro está todo lo que necesitas para una página, y al terminar se vuelve a cerrar.
Un sistema que puedas mantener
El sistema más bonito no sirve de nada si lo abandonas a la semana. Por eso, hazlo sencillo.
- Dale a cada cosa un sitio fijo y ponle una etiqueta. También a cajas y cajones.
- Haz un hueco para las compras nuevas. Lo que acabas de comprar va primero ahí, hasta que tengas tiempo de guardarlo.
- Ponte un límite. Si la caja de papel estampado está llena, primero sale algo antes de que entre algo nuevo.
- Planifica una ronda corta de orden, una vez al mes o por temporada. Con media hora basta.
- Lleva una lista de lo que ya tienes, o haz una foto de tu álbum de pegatinas con el móvil. Así no te quedas dudando en la tienda.
Y guarda tus páginas a medias en una carpeta fija, con un pósit que diga lo que falta por hacer. Así no se te olvida que aún tenías que añadir un poco de journaling.
El objetivo no es un rincón que quede bien en una revista. El objetivo es que te sientes, cojas lo que necesitas y empieces.
Preguntas sobre este tema
¿Cómo guardar el papel de scrapbooking de 30 x 30 cm?
Si tienes poco papel, guárdalo en horizontal en una bandeja o un cajón. Si tienes mucho, ponlo en vertical para poder hojearlo, y procura que el soporte esté bastante lleno para que el papel no se doble.
¿Cómo organizar las pegatinas y la washi tape?
Un álbum de pegatinas con fundas transparentes o una carpeta de anillas con fundas te deja ver lo que tienes. La washi tape, en vertical en una cajita, para ver todos los rollos.
¿Cómo clasificar los recortes de papel de scrapbooking?
Clasifícalos por color si construyes tus páginas a partir del color, y por tipo o tema si sueles buscar un estampado concreto. Guárdalos en vertical en una caja estrecha o en carpetas colgantes.
¿Cómo guardar el material de scrapbooking en un espacio pequeño?
Aprovecha la altura con baldas de pared, usa la parte interior de una puerta o un carrito con ruedas, y elige cajas transparentes. Con una bolsa o caja de trabajo fija tienes todo lo de una página junto.


