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Consejos · 7 min de lectura

Cómo limpiar y guardar tus sellos para que duren años

Agua y jabón, toallitas de bebé o tu propio pulverizador: así limpias los sellos transparentes y los de caucho, los guardas bien y mantienes tus tampones en buen estado.

Sellos de letras de madera en una cajita junto a una hoja de papel con la palabra ACHIEVEMENT estampada con esos sellos
Foto: Kevin Malik · Pexels

Un buen sello dura años si lo cuidas un poco. La tinta que se seca en las líneas finas, el polvo en un sello transparente o un tampón que se reseca son lo que deja una estampación con manchas. Por suerte, limpiarlos es sencillo. Se trata sobre todo de seguir el orden correcto y de evitar un par de cosas.

Primero, descarga la tinta

Antes de mojar nada, estampa el resto de la tinta en una hoja de papel de borrador. Con presionar dos o tres veces basta, hasta que apenas salga nada. Así quitas la mayor parte de la tinta y te ahorras trabajo de limpieza. Guarda esas hojas, porque a veces quedan lo bastante bonitas como para usarlas de fondo.

Después, limpia el sello a ser posible enseguida, mientras la tinta sigue húmeda. La tinta seca se agarra mucho más a los surcos. Merece la pena sobre todo con sellos finos y detallados.

Si vas a volver a usar el sello con el mismo color, no hace falta limpiarlo cada vez. Frotar demasiado a menudo y con demasiada fuerza también desgasta el sello.

Cómo limpiar sellos transparentes y sellos de caucho

Los sellos transparentes, o clear stamps, son de fotopolímero o silicona y se pegan a un bloque acrílico. Los sellos de caucho suelen ir montados sobre madera o espuma. Para ambos, lo básico es igual:

  1. Descarga la tinta en papel de borrador.
  2. Aclara el sello con agua tibia y una gota de lavavajillas.
  3. Frota con suavidad las líneas con la yema de los dedos o con un cepillo de dientes blando.
  4. Vuelve a aclarar y sécalo a toquecitos con un paño de algodón que no suelte pelusa.
  5. Deja que se seque del todo antes de guardarlo.

No uses papel de cocina ni papel higiénico. Dejan fibras, que se quedan pegadas sobre todo en los sellos transparentes.

Un sello montado en madera no debe quedarse en agua. La madera puede hincharse o despegarse del caucho. Pásale un paño húmedo y deja que se seque bien.

Muchas scrappers usan una almohadilla de limpieza: una alfombrilla tipo esponja o una gamuza, que mojas y sobre la que frotas el sello. La tinta sale de los surcos y la almohadilla recoge el color sin que te manche los dedos ni otros sellos. Un trocito de goma moldeable también funciona sorprendentemente bien para sacar la tinta vieja de los detalles finos.

Tinta permanente y tinta pegajosa

No toda la tinta sale con agua. La tinta permanente de secado rápido, pensada para papel brillante, acetato o tela, necesita un limpiador de sellos específico para ese tipo de tinta. Mejor no lo uses una y otra vez en sellos transparentes blandos, porque la tinta permanente y su limpiador pueden dañar el material con el tiempo. Si hace falta, elige para tus sellos transparentes un limpiador pensado para ellos.

La tinta de embossing, que se mantiene pegajosa mucho rato, es más fácil de quitar justo después de usarla.

El alcohol no es buena idea para el caucho. Puede resecarlo y volverlo quebradizo.

¿Funcionan los limpiadores caseros y las toallitas de bebé?

Sí, hasta cierto punto. Un limpiador casero en un pulverizador es barato y va de maravilla con la tinta normal al agua. La mayoría de las recetas son variaciones de lo mismo:

  • agua destilada como base
  • un chorrito de jabón suave, como champú de bebé o lavavajillas
  • si quieres, unas gotas de glicerina, que en teoría mantienen flexible el caucho

Pulveriza el sello, frótalo sobre un paño o una almohadilla de limpieza y deja que se seque. Las scrappers que lo hacen desde hace años dicen que sus sellos se mantienen en buen estado. Nadie sabe con certeza si la glicerina marca de verdad la diferencia a largo plazo. Para la tinta permanente, una mezcla así no suele ser lo bastante fuerte.

Las toallitas de bebé son prácticas para ir limpiando sobre la marcha, por ejemplo cuando cambias de color rápido. Elige toallitas sin alcohol y sin loción, y no las uses como único método. Después de unas cuantas pasadas con toallitas, conviene lavar el sello con agua y jabón para quitar los últimos restos y la posible capa que se haya formado.

Sellos transparentes manchados: ¿es grave?

No. Muchas tintas dejan un leve tono de color en los sellos transparentes, sobre todo los tonos oscuros y algunas tintas pigmentadas. No es suciedad, sino una mancha en el propio material, y no afecta a la estampación. Después puedes usar el sello sin problema con otro color, siempre que esté limpio.

Lo que sí se nota: un sello manchado cuesta un poco más de colocar en su sitio, porque se ve peor a través del motivo. Si quieres que se manche lo menos posible, límpialo justo después de usarlo. Del todo transparente ya no suele quedar.

Sellos transparentes que ya no se pegan

Un sello transparente se adhiere al bloque acrílico por el propio material del sello, no por una capa de pegamento. Si ya no se pega, normalmente tiene polvo, pelusa, restos de tinta o grasa de los dedos.

  • Lava el sello con agua tibia y una gota de lavavajillas, y deja que se seque al aire.
  • Limpia también el bloque acrílico. Un bloque grasiento o con polvo no sujeta nada.
  • Mira si el bloque tiene arañazos. Por eso, no guardes los bloques sueltos entre objetos afilados.
  • Si aun así no funciona, humedece muy ligeramente el sello antes de ponerlo en el bloque. Eso ayuda de forma temporal.

Coge los sellos transparentes por los bordes, no por la cara que se pega. Así se mantienen limpios más tiempo.

Guardar los sellos en fundas, cajas o cajones

La regla más importante para los sellos transparentes: a oscuras, en un sitio fresco y en plano. Son sellos de plástico, y la luz del sol y el calor acaban volviéndolos amarillos, quebradizos o deformados. Así que el alféizar de una ventana o una estantería al sol no son buen sitio.

Después de usarlos, vuelve a colocar los sellos transparentes en la lámina transparente en la que venían. Así no cogen polvo y ves enseguida si falta alguno. Hay fundas y carpetas para guardarlos de todo tipo:

  • Fundas en una carpeta de anillas: las hojeas como un álbum y ocupan poco espacio. Una funda para fotos de cuatro bolsillos mantiene juntos los sellos pequeños sueltos.
  • Cajitas planas o estuches de DVD: resistentes y fáciles de apilar.
  • Cajones: prácticos para los sellos de caucho montados en madera, que es mejor colocar de pie o en plano uno al lado del otro que amontonados.

Ordénalos por temas, como flores, textos, fondos y fiestas. O por marca y después por tema, si sabes qué set buscas. Guarda los sellos con sus troqueles a juego en la misma funda. Una pestaña o una estampación de los sellos en la portada de la carpeta te ayuda a buscar sin tener que abrirlo todo.

Los sellos de caucho sueltos, sin bloque, puedes colocarlos sobre espuma electrostática. Ocupa menos espacio que los bloques de madera, pero solo si tus sellos están limpios; si no, la espuma deja de adherirse.

Guardar los tampones y volver a entintarlos

Guarda los tampones en plano y mira lo que recomienda la marca. Los tampones de tinta pigmentada se suelen guardar con la tinta hacia arriba, mientras que algunas tintas de tinte, como la distress ink, se guardan precisamente boca abajo para que la tinta se quede en la superficie. De lado, la tinta puede bajar hacia un extremo o secarse, y entonces las estampaciones salen desiguales o borrosas. Cierra siempre bien la tapa después de usarlos y mantenlos lejos del sol.

Si la estampación sale pálida o con manchas, el tampón está seco. Rellénalo con tinta de recarga de la misma marca y el mismo color:

  1. Echa unas gotas repartidas por el tampón, no todas en el mismo sitio.
  2. Extiende la tinta con el dorso de una cucharilla o con el tapón del bote.
  3. Deja que se absorba un momento y haz una estampación de prueba.
  4. Si sigue pálido, añade unas gotas más. Mejor poco dos veces que demasiado de una vez.

Un tampón demasiado cargado da estampaciones gruesas y con manchas, y puede gotear. Con tinta de recarga también puedes rellenar tú misma tampones sin tinta, con tus propios colores.

Pon los tampones cerca de los sellos y reserva un sitio fijo para tus cosas de limpieza. Así recoger te lleva un minuto y lo tienes todo listo para la próxima vez.

Preguntas sobre este tema

¿Cómo se limpian los sellos transparentes?

Primero descarga la tinta en papel de borrador y después aclara el sello con agua tibia y una gota de lavavajillas. Frota con suavidad las líneas, sécalo a toquecitos con un paño que no suelte pelusa y deja que se seque del todo.

¿Es malo que un sello transparente se manche?

No. Muchas tintas dejan un leve tono de color en el material, pero no afecta a la estampación. Puedes usar el sello sin problema con otro color.

¿Qué hacer si un sello transparente ya no se pega?

Lava el sello con agua tibia y una gota de lavavajillas y limpia también el bloque acrílico, porque el polvo, la pelusa o la grasa impiden que se adhiera. Si no funciona, humedece muy ligeramente el sello antes de ponerlo en el bloque.

¿Cuál es la mejor forma de guardar sellos y tampones?

Guarda los sellos transparentes a oscuras, en un sitio fresco y en plano sobre su lámina, porque la luz del sol y el calor los vuelven amarillos, quebradizos o deformados. Los tampones, en plano y bien cerrados; para saber si boca arriba o boca abajo, sigue lo que recomienda la marca.

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