Cómo elegir colores que combinen con tus fotos
Empieza por tus fotos, elige dos o tres colores y dales una base neutra. Así tendrás páginas que se ven tranquilas, incluso con fotos muy cargadas o en blanco y negro.

Tienes un montón de fotos bonitas y un cajón lleno de papel, y aun así no termina de encajar. Casi nunca es culpa del papel, sino del orden. Si miras primero las fotos y solo después el papel, te saldrá casi sin querer una página que se ve tranquila.
Empieza por tus fotos
Pon una al lado de otra las fotos que van en la página y fíjate en qué colores se repiten más. Suelen ser dos o tres: el azul del cielo, la arena, un abrigo rojo. Si entrecierras un poco los ojos, verás mejor las grandes manchas de color que los detalles.
Después reúne papel y embellishments (adornos como pegatinas, etiquetas y florecitas) de esa familia de colores. Las fotos con mucho verde, azul y negro, por ejemplo, piden turquesa y negro. Aparta ese montoncito como un pequeño kit solo para esta página. Así, mientras trabajas, no echarás mano una y otra vez de algo que no acaba de pegar.
No hace falta acertar con el tono exacto. Un papel un poco más claro o más oscuro que el azul de la foto suele quedar más bonito que una copia exacta. Así la foto sigue siendo la protagonista.
El círculo cromático en pocas palabras
No necesitas estudiar arte, pero un círculo cromático ayuda cuando dudas. Seguramente lo conoces del colegio: rojo, amarillo y azul, con los colores mezclados naranja, verde y morado entre ellos, y entre estos, tonos como el verde azulado y el rojo anaranjado. Con tres combinaciones ya llegas muy lejos.
- Monocromática: un solo color en tonos más claros y más oscuros, y nada más. Piensa en azul claro, azul medio y azul marino. Como hay poca diferencia de color, los estampados y las texturas destacan más, y una página así suele necesitar menos adornos.
- Análoga: colores que están uno al lado del otro en el círculo, como amarillo, naranja y rojo, o azul y verde. Encajan entre sí de forma natural y dan una página tranquila y armoniosa.
- Complementaria: colores que están uno frente al otro, como azul y naranja, amarillo y morado, o rojo y verde. Se refuerzan entre sí y dan contraste. Usa mucho de uno y el otro como acento; si no, compiten por la atención.
Si quieres ir un paso más allá, prueba una combinación complementaria dividida. Eliges un color y los dos vecinos de su opuesto, por ejemplo azul con rojo anaranjado y amarillo anaranjado. Da contraste, pero es menos intenso que una pareja complementaria pura.
Conviene saberlo: los colores fríos (azul, verde, morado) parecen alejarse y los cálidos (rojo, naranja, amarillo) se acercan. Por eso un acento cálido llama la atención antes que uno frío. Unas cuantas florecitas rojas ya pueden dar bastante calidez a una página fría.
Cuántos colores en una página
Para la mayoría de las páginas bastan dos o tres colores más un tono neutro. Un reparto práctico es un color principal, un color de apoyo, un acento y una base neutra. El acento puede ser un color que no esté en la foto, siempre que combine bien con el resto. El dorado con azul y negro es un buen ejemplo.
Fíjate también en cuánto usas de cada color. Piensa en un cubo, una jarra y una taza: mucho del color principal, menos del segundo y un poquito del acento. Las combinaciones que recuerdan mucho a algo, como rojo con verde, úsalas con moderación si no quieres que tu página de verano parezca una tarjeta de Navidad.
Si tu página se ve recargada, cuenta los colores. Muchas veces, sin darte cuenta, ya son cinco o seis, porque cada adorno ha traído su propio color. Quita primero el que menos tenga que ver con la foto.
Repetir también ayuda. Un color que aparece en dos o tres sitios hace que la mirada recorra la página y que todo parezca formar parte de un conjunto.
Los neutros como punto de calma
El blanco, el crema, el kraft (papel marrón sin blanquear), el gris, el beis y el negro en realidad no cuentan como color. Dan espacio y hacen que tu foto y tus acentos luzcan más. Casi cualquier color se calma si lo rodeas de mucho blanco.
Algunas cosas que hacen a menudo las scrappers:
- Elegir crema o blanco roto en lugar de blanco puro, si quieres suavizar un poco el contraste.
- Combinar gris con un color intenso como el morado. El gris lo suaviza y hace que las partes intensas brillen todavía más.
- Usar kraft y beis como base bajo colores cálidos de verano u otoño.
- Usar trocitos de negro o blanco para delimitar zonas, o rodear un título con una línea negra para que se lea mejor.
Una página totalmente sin color también puede ser potente: negro, blanco y beis, y por lo demás solo texturas, formas y contraste. Así consigues enseguida un ambiente tranquilo, clásico o nostálgico.
Fotos en blanco y negro y fotos muy cargadas
Una foto en blanco y negro combina con todo. Por eso las scrappers con experiencia suelen dar el mismo consejo: si dudas de que tus fotos vayan con tu papel, imprímelas en blanco y negro. Así podrás usar cualquier papel que te guste.
Con el blanco y negro puedes atreverte más con el color. Una buena forma es usar un solo color vivo, como el azul cobalto o un amarillo soleado, sobre un fondo casi blanco, con un poco de negro. El color se lleva todo el protagonismo y aun así la página sigue tranquila.
Si tienes una foto apagada o algo sosa, prueba a elegir un color que contraste con ella en lugar de uno sacado de la foto. Ese color aporta la energía que no se ve en la imagen, por ejemplo en una conversación animada que en la foto parece bastante tranquila.
Las fotos muy cargadas, con muchos colores o un caos festivo, piden lo contrario. Mantén el fondo y las capas de debajo suaves y neutras, y elige uno o dos colores de la foto para repetirlos. Los tonos más intensos guárdalos para pequeños acentos, como unas cuantas pegatinas o el título. Un marco liso en un color neutro alrededor de la foto le da a la vista un lugar donde descansar.
Cuando tu papel no va con tu foto
Nos pasa a todas: tienes una hoja preciosa y las fotos no hay manera de que encajen. Algunas soluciones, de la más pequeña a la más grande:
- Pon algo en medio. Un marco de cardstock liso (cartulina gruesa y lisa) en blanco, crema, kraft o negro alrededor de la foto quita el choque.
- Usa menos papel. Una tira o unas cuantas formas recortadas suelen funcionar donde una hoja entera es demasiado.
- Dale la vuelta a la hoja. Mucho papel estampado es de doble cara, con un reverso más tranquilo.
- Busca un color puente: un color que esté tanto en la foto como en el papel, y haz que aparezca varias veces.
- Haz tú misma los adornos en el color adecuado, con restos de papel y una perforadora, un sello o tinta. Si tienes los recortes ordenados por colores, es mucho más fácil.
- Imprime la foto en blanco y negro. A veces es la solución más bonita.
- Guarda el papel para otra página. No todo tiene que ir en esta.
Pequeños hábitos que ayudan
Monta primero la página en seco, sin pegamento, y hazle una foto. En una pantalla ves antes si un color llama demasiado la atención. Si pasas esa foto un momento a blanco y negro, verás también si hay suficiente diferencia entre claros y oscuros.
Lleva un cuadernito o una carpeta con recortes de combinaciones que te hayan gustado, así la próxima vez no tendrás que buscar desde cero. Un color que te parezca arriesgado puedes probarlo primero por separado en una etiqueta o una tarjetita, y pegarlo solo cuando te convenza.
Una colección de papeles con los colores ya coordinados es una buena manera de empezar. Después ya podrás mezclar, y tus primeras páginas pueden ser simplemente páginas de práctica.
Preguntas sobre este tema
¿Cómo elegir colores que combinen con mis fotos?
Pon tus fotos una al lado de otra y fíjate en qué colores se repiten más; suelen ser dos o tres. Después elige papel y adornos de esa familia de colores.
¿Cuántos colores usar en una página de scrapbook?
Para la mayoría de las páginas bastan dos o tres colores más un tono neutro: un color principal, un color de apoyo, un acento y una base neutra. Si la página se ve recargada, cuenta los colores.
¿Qué combinaciones de colores funcionan siempre?
La monocromática (un solo color en tonos más claros y más oscuros), la análoga (colores que están juntos en el círculo cromático) y la complementaria (colores que están uno frente al otro). En la complementaria, usa mucho de un color y el otro como acento.
¿Qué hacer si el papel no combina con la foto?
Pon un marco neutro en medio, usa menos papel, dale la vuelta a la hoja o busca un color que esté tanto en la foto como en el papel. También puedes imprimir la foto en blanco y negro.


