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Técnicas · 7 min de lectura

Cómo hacer tarjetas con tu material de scrap

Con los restos de papel estampado haces una tarjeta en un momento. Esto es lo básico: la cartulina adecuada, un tamaño que quepa en el sobre, un pliegue limpio y una composición tranquila.

Tres tarjetas blancas de Pascua con un conejo, una cesta y huevos, junto a sobres de kraft marrón
Foto: alleksana · Pexels

Si haces scrap, ya tienes en casa todo lo necesario para hacer tarjetas: restos de papel estampado, pegatinas y algunas formas troqueladas que te sobraron de una página. Una tarjeta también es un buen sitio para practicar, porque en un formato pequeño ves enseguida lo que funciona. Que una tarjeta quede cuidada depende sobre todo de la base: cartulina firme, un tamaño que quepa en un sobre y un pliegue limpio.

Cartulina firme para la base

La base de la tarjeta es la cartulina doblada sobre la que va todo lo demás. Tiene que sostenerse de pie, también cuando lleva varias capas pegadas. Para eso se usa cardstock, una cartulina firme y lisa.

  • Como regla general, unos 220 g/m² bastan para una tarjeta sencilla y plana.
  • Si va a llevar varias capas o adornos pesados, elige entre 250 y 300 g/m². Una cartulina más fina se dobla o se cae.
  • El blanco, el crema y el kraft (cartulina marrón con aspecto de sin blanquear) son los colores más prácticos para empezar. Sobre cartulina blanca y lisa es donde mejor queda un sello.

El papel estampado, el papel impreso de tus blocs de scrap, es demasiado fino para hacer con él una tarjeta suelta. Pégalo como capa sobre cartulina. Lo mismo pasa con la cartulina bicolor con núcleo blanco. Con ella puedes rasgar bordes muy bonitos, pero para una base suele ser demasiado blanda.

Tamaños y el sobre que les corresponde

Empieza por el sobre. Una tarjeta que por poco no cabe es una pena después de tanto trabajo, así que elige el tamaño antes de ponerte a decorar. Estos son los tamaños habituales:

  • Una cartulina de 14,5 × 21 cm, marcada a 10,5 cm. Doblada mide 10,5 × 14,5 cm y cabe en un sobre C6 (11,4 × 16,2 cm). De una hoja A4 salen dos.
  • Una tarjeta A6: medio A4 (14,8 × 21 cm), doblado a 10,5 × 14,8 cm. También cabe en un sobre C6.
  • Una tarjeta A5 de 14,8 × 21 cm va en un sobre C5 (16,2 × 22,9 cm).
  • Una tarjeta slimline: 21 × 18 cm, marcada a 9 cm, doblada a 9 × 21 cm. Estrecha y elegante. Cabe en un sobre DL (11 × 22 cm).
  • Una tarjeta cuadrada, por ejemplo de 15 × 15 cm, con un sobre cuadrado algo más holgado.

Una tarjeta vertical tiene el pliegue en el lateral; una horizontal, en la parte de arriba, como una tienda de campaña. Si sigues un tutorial estadounidense, la base suele ser de 4¼ × 5½ pulgadas (10,8 × 14 cm). Ese tamaño también cabe en un sobre C6, así que no hace falta convertir nada.

Marcar y doblar

Marcar significa presionar un surco poco profundo en la cartulina justo donde irá el pliegue. Las fibras se debilitan en ese punto, de modo que la cartulina se dobla limpiamente en lugar de agrietarse. Con cartulina firme, marcar es prácticamente siempre necesario.

Puedes marcar con:

  • una guillotina con cuchilla de marcar, para cortar y marcar con la misma herramienta
  • una tabla de marcar con una plegadera
  • una regla y algo romo, como un bolígrafo gastado, un clip abierto o una aguja de ganchillo pequeña

Algunas cosas que ayudan:

  1. Coloca la regla justo en la medida y presiona con firmeza, pero sin tanta fuerza que atravieses la cartulina.
  2. Dobla siguiendo el surco y aplana el pliegue con una plegadera. Pon una hoja de papel en medio y así no te quedarán marcas brillantes en la cartulina oscura.
  3. La cartulina tiene dirección de fibra: las fibras van casi todas en un mismo sentido. Un pliegue que sigue la dirección de la fibra queda más liso. Si un pliegue se rompe con el borde irregular, corta la siguiente base de la hoja en el otro sentido.
  4. Prueba primero una guillotina nueva o un paquete nuevo de cartulina con un resto. Si el corte sale deshilachado, la cuchilla está desafilada y puedes cambiarla.

Una composición sencilla en cuatro capas

Una tarjeta es, en el fondo, una página pequeña. Con estas cuatro capas casi siempre aciertas:

  1. Base. La tarjeta doblada en blanco, crema, kraft o un color.
  2. Fondo. Una capa de papel estampado o cartulina de color algo más pequeña que el frente, para que se vea un borde estrecho de la base alrededor. En una tarjeta de 10,5 × 14,5 cm, 9,5 × 13,5 cm es una buena medida, con medio centímetro de borde por cada lado. Encima puedes poner un segundo fondo, un poco más pequeño todavía.
  3. Motivo. Lo único que atrae la mirada: una flor estampada o troquelada, una imagen de tu bloc de scrap, una etiqueta o una foto pequeña. No lo pongas siempre en el centro. Un poco más arriba o un poco hacia la izquierda suele quedar más natural.
  4. Texto. Una felicitación, estampada, en pegatina o escrita a mano en una tira de cartulina. Colócala cerca del motivo, para que se vean como un conjunto.

Con pegamento líquido tienes unos segundos para enderezar una capa; la cinta de doble cara es más rápida. Con cinta de espuma 3D, una cinta gruesa de espuma, levantas una capa y le das profundidad. Pégala justo por dentro de los bordes, para que no se vea de lado.

Si la base es oscura, pega por dentro una hoja clara en la que puedas escribir. Dos o tres frases sinceras dicen más que un texto largo y genérico.

Tranquila y limpia, o con capas

Clean and simple, a menudo abreviado como CAS, es un estilo con mucho espacio en blanco: una base blanca, un motivo, un texto corto y nada más. Queda tranquilo y limpio, pero exige precisión. Un pliegue torcido o una mancha de pegamento se notan enseguida.

Una tarjeta con capas combina varios fondos, papeles distintos, cinta de espuma y embellishments: adornos como botones, perlitas, cinta o hojitas troqueladas. A quienes hacen scrap les suele resultar familiar, y es una buena forma de aprovechar restos. Las tiras del mismo ancho dan un fondo tranquilo, y así las formas troqueladas que te sobraron de una página por fin encuentran su sitio.

Los dos estilos funcionan, siempre que haya un único punto central claro. Las tarjetas suelen fallar por exceso de colores, exceso de adornos o papeles que no combinan. Algunas pautas:

  • Elige dos o tres colores y no te salgas de ahí.
  • Trabaja con una sola colección de papel, quizá la misma de tu última página. Así la tarjeta y el álbum combinan.
  • Deja algún espacio libre, también en una tarjeta con capas.
  • No añadas un adorno solo porque da la casualidad de que lo tienes a mano.

Mantén el interior y las partes que se pliegan una contra otra lo más planos posible. Si no, la tarjeta no cierra bien y, en los modelos de pliegue especiales, se engancha.

Enviar una tarjeta gruesa sin riesgos

La cinta de espuma, los botones y las shaker cards, tarjetas con una ventanita llena de lentejuelas que se mueven de un lado a otro, hacen que una tarjeta sea gruesa. Queda preciosa en la mano, pero por el camino una máquina clasificadora puede aplastar o arrancar las partes que sobresalen.

  • Pégalo todo bien. Pon la tarjeta boca abajo y agítala un poco: lo que esté suelto, vuelve a pegarlo.
  • Aleja un poco los adornos de los bordes, que es donde más sufre una tarjeta.
  • En una shaker card, comprueba que la ventana esté bien cerrada por todo el contorno, para que no se escapen lentejuelas.
  • Mete la tarjeta en una bolsita de celofán o envuélvela en una hoja de papel, para que la purpurina y los restos de pegamento no se queden pegados al sobre.
  • Pon un trozo de cartón firme por cada lado, o elige un sobre acolchado o una cajita plana.
  • Usa un sobre lo bastante holgado para que la tarjeta no quede apretada.

Un sobre grueso a veces no cabe por el buzón o necesita más franqueo. Si tienes dudas, consulta las normas vigentes de correos, o haz que lo pesen y lo midan en una oficina antes de echarlo al buzón. Si una tarjeta es muy delicada, lo mejor es que la entregues en mano.

Unas cuantas de reserva

Cuando ya domines lo básico, corta y marca varias tarjetas a la vez y pégales ya un fondo. Cuando haya un cumpleaños en el calendario, solo tendrás que añadir un motivo y una felicitación. Así, en un cuarto de hora tienes una tarjeta que se nota hecha con cariño.

Preguntas sobre este tema

¿Qué cartulina usar para hacer tarjetas a mano?

Usa cardstock para la base. Como regla general, unos 220 g/m² bastan para una tarjeta sencilla; para varias capas o adornos pesados, elige entre 250 y 300 g/m². El papel estampado es demasiado fino para una base: pégalo como capa sobre cartulina.

¿Qué tamaño de tarjeta cabe en un sobre C6?

Una tarjeta de 10,5 × 14,5 cm, o una tarjeta A6 de 10,5 × 14,8 cm, cabe en un sobre C6 de 11,4 × 16,2 cm. Una tarjeta A5 de 14,8 × 21 cm cabe en un sobre C5.

¿Por qué hay que marcar la cartulina antes de doblarla?

Al marcar presionas un surco poco profundo en la cartulina, que debilita las fibras y hace que se doble limpiamente en lugar de agrietarse. Con cartulina firme, marcar es prácticamente siempre necesario.

¿Cómo enviar por correo una tarjeta gruesa con cinta de espuma o lentejuelas?

Pégalo todo bien, aleja un poco los adornos de los bordes y mete la tarjeta en una bolsita de celofán. Usa un sobre holgado y resistente y, si tienes dudas, consulta las normas vigentes de correos.

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