Cómo hacer e intercambiar artist trading cards
Una pequeña obra de arte del tamaño de un naipe, hecha para regalarla y recibir otra a cambio. Así haces tus primeras artist trading cards y así encuentras a alguien con quien intercambiarlas.

Una artist trading card, o ATC para abreviar, es una obra de arte en miniatura del tamaño de un naipe. No la haces para quedártela, sino para intercambiarla con otra scrapera o con otro artista. Precisamente ese formato tan pequeño la hace accesible: en media hora tienes algo terminado y, si no sale bien, casi no pierdes nada.
Qué son exactamente las ATC
Las ATC tal como las conocemos hoy vienen del mundo del arte de finales de los años noventa. Un artista suizo organizaba en Zúrich sesiones en las que la gente intercambiaba tarjetas hechas a mano. La idea se extendió rápido, primero en noches de intercambio y después por internet y por correo.
Los artistas llevaban mucho más tiempo haciendo pequeñas obras para intercambiarlas o para presentarse. Lo nuevo era el tamaño fijo. Se tomó de los cromos de béisbol y de otras cartas coleccionables, y por eso las ATC caben en las mismas fundas y carpetas.
ATC o ACEO
También te encontrarás con el término ACEO, que significa Art Cards, Editions and Originals. El tamaño es exactamente el mismo, pero el objetivo es distinto: una ACEO se hace para venderla. Puede ser un original o una copia de una tirada pequeña y numerada.
Una ATC se intercambia o se regala. Si quieres vender tus tarjetas, llámalas ACEO. Así todo el mundo tiene claro cuál es el trato.
Las dos reglas básicas
En realidad solo hay dos reglas que todo el mundo respeta.
- El tamaño es de 6,4 × 8,9 cm, o 2,5 × 3,5 pulgadas. Puede ser vertical u horizontal, pero la medida no cambia. Una tarjeta más grande o más pequeña no es una ATC.
- No se venden. Las ATC pasan de mano en mano, como intercambio o como regalo.
Además, hay costumbres que sigue la mayoría de la gente que intercambia. Una ATC está hecha a mano y es única, o como mucho forma parte de una serie pequeña. Una copia impresa que solo recortas no cuenta. Y la tarjeta tiene una base firme, normalmente cardstock (cartulina gruesa y lisa), para que no se doble dentro de una funda o un sobre.
Con qué se hacen
Empieza con una hoja gruesa y corta varias tarjetas base a la medida correcta. El papel de acuarela de unos 300 gramos va bien si trabajas con agua o pintura. Para collages basta con cardstock normal o con el cartón de una caja de cereales.
Después, casi todo vale. Algunas ideas que funcionan bien en este formato:
- Un trozo de página de un libro viejo como fondo. Elige una página con una tipografía bonita o con notas en el margen, y usa solo una parte pequeña.
- Envases: el lado impreso de una caja de té, un logotipo o una fila de números, y también el interior gris del cartón. Con un trocito basta.
- Sellos de caucho, washi tape, sellos de correos antiguos, un botón o un trozo de encaje.
- Un fondo con distress ink: pon un poco de tinta sobre una lámina de plástico lisa, pulveriza agua hasta que se formen gotitas y pasa la tarjeta por encima. Deja secar y repite hasta que te guste. Después estampa un motivo en un color que contraste.
- Una pequeña copia de una foto tuya, recortada en forma de sello de correos.
- Palabras sueltas de un poema o una revista, recortadas en tiras.
Diseñar en formato pequeño
En 6,4 por 8,9 cm es más importante quitar que añadir. Elige un solo tema y dale espacio. Colócalo en el centro o en uno de los puntos de intersección si divides la tarjeta en tercios, tanto a lo largo como a lo ancho.
Quédate con tres o cuatro colores y deja una zona tranquila vacía. Trabaja de atrás hacia delante: primero el fondo, luego la capa intermedia y solo al final las líneas y los detalles. Muchas scraperas hacen primero un fondo y, cuando ya está seco, piensan qué van a poner encima.
Con cinta de espuma o almohadillas 3D bajo el motivo principal consigues profundidad. Hazlo con cabeza, porque la ATC también tiene que caber en una funda. Un borde oscuro, entintado con esponja alrededor, le da el toque final.
Un hábito práctico: corta diez tarjetas base a la vez y termínalas como una serie. Solo tienes que sacar el material una vez y, después de diez, se nota de verdad el progreso. Aunque no sepas dibujar, lo consigues con plantillas, sellos y cinta de enmascarar.
Si haces varias tarjetas que van juntas, se llama díptico (dos tarjetas), tríptico (tres) o serie. Eso también lo apuntas en el reverso.
Qué pones en el reverso
El reverso es la tarjeta de visita de tu ATC. Quien la recibe quiere saber de quién viene. Pon como mínimo:
- tu nombre, o el nombre con el que intercambias
- el título de la tarjeta
- la fecha y, si quieres, el lugar
- una forma de contactarte, por ejemplo un correo electrónico
- si es una serie: el número, por ejemplo 2 de 3
Hay quien numera todas sus tarjetas de forma correlativa para llevar la cuenta de cuántas ha hecho. Puedes escribir el reverso a mano, estamparlo o pegar una etiqueta pequeña. Usa un bolígrafo que no se corra ni traspase.
Así funciona el intercambio
Puedes intercambiar de dos maneras: en persona o por correo. En una sesión de intercambio pones tus tarjetas sobre la mesa e intercambias con quien quieras. Puede ser en una tarde de scrap, en una feria de manualidades o con unas cuantas amigas.
Por correo suele hacerse a través de un grupo o un foro. Entonces hay un tema, como el otoño, los pájaros o una pila de libros, y una fecha límite. A menudo una persona reúne todas las tarjetas y devuelve a cada participante el mismo número de tarjetas de otras personas. También puedes quedar directamente con alguien: tú envías dos y la otra persona te devuelve dos.
Algunas cosas a tener en cuenta:
- Envía solo tarjetas que a ti también te gustaría recibir. El intercambio funciona con confianza.
- Respeta el tema y la fecha límite.
- Protege la ATC con una funda o entre dos trozos de cartón para que no se doble. Con embellishments gruesos, el sobre puede quedar demasiado grueso para una carta normal, así que compruébalo antes de echarlo al correo.
- Si te da nervios, empieza con un intercambio con alguien que conozcas.
Cómo guardar las ATC
En cuanto empiezas a intercambiar, enseguida tienes un montoncito. Como el tamaño es igual al de las cartas coleccionables, caben en las hojas de fundas hechas para ellas, con nueve bolsillos por hoja. Así ves la parte delantera y puedes sacar la tarjeta un momento para leer el reverso. Elige fundas de polipropileno o poliéster, sin PVC.
También puedes hacerte una cajita o carpeta, por ejemplo con un pliegue de acordeón y una fila de bolsillos de papel donde quepa una tarjeta en cada uno. Una media luna recortada en el borde superior de cada bolsillo hace que sea fácil sacarlas. Haz primero una prueba en papel fino antes de cortar tu papel bonito.
Si quieres enseñar tu colección también a quien vive lejos, escanea el anverso y el reverso juntos. Así, de paso, guardas de quién era cada tarjeta.
Preguntas sobre este tema
¿Qué es una artist trading card?
Una obra de arte en miniatura del tamaño de un naipe, que no haces para ti, sino para intercambiarla o regalarla. Se hace a mano, a menudo con collage, sellos o tinta.
¿Qué diferencia hay entre una ATC y una ACEO?
El tamaño es el mismo, el objetivo es distinto. Una ATC se intercambia o se regala; una ACEO (Art Cards, Editions and Originals) está pensada para venderse.
¿Qué tamaño tiene una artist trading card?
6,4 × 8,9 cm, o 2,5 × 3,5 pulgadas, en vertical u horizontal. Una tarjeta más grande o más pequeña no cuenta como ATC.
¿Qué se pone en el reverso de una artist trading card?
Tu nombre o el nombre con el que intercambias, el título, la fecha y una forma de contactarte, por ejemplo un correo electrónico. Si es una serie, pon también el número, por ejemplo 2 de 3.


