Cómo hacer un scrapbook para regalar
Un libro lleno de recuerdos compartidos es un regalo que nadie más puede hacer. Así eliges el formato, reúnes fotos a escondidas y te organizas con un plan realista.

Un regalo comprado se olvida pronto. Un libro con vuestras propias fotos, tarjetas y palabras se queda a mano, se vuelve a abrir y, con el tiempo, se le enseña a otras personas. No hace falta ser una scrapper con experiencia. Pero sí ayuda tomar algunas decisiones antes, para no estar pegando cosas la noche antes del cumpleaños.
Empieza por quien lo va a recibir
Pregúntate primero para quién es y por qué ahora. Un aniversario pide un libro distinto al de la despedida de un compañero de trabajo o el cumpleaños de tu madre. Para un aniversario, lo natural es una línea del tiempo: desde el primer encuentro hasta hoy. En una despedida importa más lo que esa persona ha significado para los demás. Para un cumpleaños puedes elegir un año de su vida o todo lo que le gusta.
Fíjate también en sus gustos, no en los tuyos. Si a tu amigo no le va lo cuqui, no elijas tonos pastel con corazones, sino papel más sobrio, kraft o colores oscuros. Si a alguien le encanta navegar, la música o viajar, ya tienes tema.
Algunas ideas que suelen funcionar bien:
- vuestra historia en orden cronológico
- diez cosas que valoras de esa persona, con una página para cada una
- un mapa con los lugares donde os conocisteis, vivisteis o fuisteis de vacaciones
- las canciones que son vuestras, con un verso de la letra
- unas cuantas páginas sobre planes y sueños para el futuro
Elegir el formato
El formato decide cuánto tiempo te llevará y cuánto cabe. A grandes rasgos, hay tres opciones.
Un minialbum es pequeño, muchas veces de unos 15 × 15 cm o incluso menos, y se hace rápido. Puedes usar un álbum en blanco ya hecho, pero también puede ser sencillo: dobla tiras de cardstock resistente (cartulina gruesa y lisa), perfóralas con una perforadora normal y únelas con anillas sueltas. Con sobrecitos, solapas y tags dentro cabe muchísimo. Las fotos de 10 × 15 cm llenan casi toda la página, así que necesitas poca decoración.
Una explosion box es una cajita que por fuera parece normal. Al levantar la tapa, las paredes se abren y aparecen fotos, tarjetas y pequeños detalles. El efecto sorpresa la hace ideal para una boda, un nacimiento o un cumpleaños. En el centro queda sitio para algo pequeño, como una tarjeta regalo, unas bolsitas de té o dinero en un compartimento aparte. Caben menos fotos que en un álbum, así que elige las más bonitas.
Un álbum clásico, por ejemplo de 30,5 × 30,5 cm (12 × 12 pulgadas), deja más espacio para historias y fotos grandes. También es el que más trabajo da. Elígelo si tienes tiempo de sobra o si el libro tiene que durar años, como en unas bodas de oro. Un término medio es un álbum con fundas, en el que metes fotos y tarjetas en bolsillos y decoras solo una parte.
Reunir fotos sin que se descubra
En una sorpresa, lo difícil no suele ser pegar, sino reunir el material. Las fotos están en el móvil de quien lo va a recibir, o las tiene la familia, que quizá se vaya de la lengua.
Algunas cosas que ayudan:
- Empieza por lo que ya tienes: tu propio móvil, álbumes compartidos, mensajes y correos antiguos.
- Elige a una o dos personas de confianza, como un hermano o tu mejor amiga, y deja que se encarguen del resto. Cuanta menos gente lo sepa, menos probable es que alguien se le escape.
- Pide las fotos con una excusa creíble, como un álbum de fotos para ti o que estás haciendo limpieza en el móvil.
- Haz que las aportaciones lleguen a tu correo o a tu móvil, no a un chat de grupo en el que esté esa persona.
- Guárdalo todo en una caja o carpeta en un sitio donde no vaya a mirar, como en casa de una amiga o en el trabajo.
Imprime más fotos de las que crees que vas a necesitar. No todas acabarán cabiendo o quedando bien juntas, y es agradable poder elegir. Reúne también cositas: una entrada de vuestro primer concierto, un tique de un restaurante, una tarjeta que te regalaron. Hacen una página más personal que otra foto más.
Aportaciones de otras personas
En una despedida, un aniversario o un cumpleaños redondo, queda precioso que otras personas también escriban. Puedes hacerlo de dos maneras.
La más sencilla: da a todo el mundo una tarjeta o tag del mismo tamaño, con un sobre y una fecha límite. Escriben un recuerdo o un deseo, y tú pegas las tarjetas en el libro o las metes en bolsillos. Como el tamaño es fijo, el libro se ve armonioso aunque la letra y el tono cambien de una persona a otra.
Más trabajo, pero muy personal: pide a cada amigo o familiar que haga su propia página con el papel y las pegatinas que tú le des. En ese caso, marca un tamaño fijo y uno o dos colores; si no, acabará pareciendo un patchwork. Cuenta con que no todo el mundo llegará a tiempo y ten unas cuantas páginas de reserva.
Pide recuerdos cortos y concretos en lugar de deseos generales. «Aquella vez que cogimos el tren equivocado bajo la lluvia» dice más que «eres una amiga increíble».
Escribir textos personales
A mucha gente le cuesta más el texto que el diseño. Pero no tiene por qué ser largo. Con unas líneas por página basta.
Escribe como hablas. Cuenta qué pasó, dónde estabais y qué te quedó de aquello. Un chiste que solo entendéis vosotros puede ir sin problema. Añade una fecha o un año, para que dentro de diez años el libro se siga entendiendo. Si calculas algo, como los días que lleváis juntos, indica también en qué fecha lo contaste.
Lo que no te atreves a decir en voz alta, puedes esconderlo. Un sobrecito con una carta, un tag detrás de una foto o una solapa que hay que desplegar convierten el libro en algo por descubrir. Las notas sueltas son frágiles; una funda transparente las protege de los dedos y del celo.
Escribe primero el texto en borrador y pásalo a limpio solo cuando estés contenta con él. Si no te convence tu letra, imprime el texto en papel grueso, recórtalo y pégalo.
Cuánto tiempo necesitas
Depende mucho del formato y de cuánto decores. Un minialbum sencillo con fotos y unos pocos textos puede estar listo en una tarde o una noche. Una explosion box con muchos detalles pequeños te llevará fácilmente varias noches. Un álbum grande requiere, incluso con experiencia, más bien semanas que días.
No veas la recopilación como algo secundario. Esperar las fotos de los demás, imprimirlo todo y elegir suele llevar más tiempo que pegar. Un plan realista sería más o menos así:
- Entre seis y ocho semanas antes: elegir tema y formato, avisar a tus personas de confianza, pedir fotos y aportaciones.
- Entre tres y cuatro semanas antes: ordenar las fotos, imprimirlas y preparar el material.
- Dos semanas antes: distribuir y pegar las páginas, primero las fotos y después los textos y la decoración.
- La última semana: los últimos retoques, la portada y un día de reserva por si algo sale mal.
Coloca primero los elementos sueltos en la página antes de pegar nada. Muévelos, míralos y, si quieres, hazles una foto para recordar la distribución. Solo cuando todo encaje, saca el pegamento.
La entrega
Una explosion box o un elemento 3D no cabe en un sobre, así que entrégalo en una caja resistente. Mejor dáselo en persona, para estar ahí cuando lo abra. Si luego quiere guardarlo también de otra forma, puedes escanear las páginas. Un escaneo en tu estantería de Scrappd es una copia de seguridad por si el original se estropea algún día.
No tiene que ser perfecto. Una foto torcida o una palabra tachada demuestran precisamente que lo has hecho tú.
Preguntas sobre este tema
¿Cómo hacer un scrapbook para regalar?
Empieza por la persona y la ocasión y luego elige un formato: un minialbum, una explosion box o un álbum clásico. Reúne las fotos y aportaciones con tiempo y deja margen de sobra para ordenar y pegar.
¿Cómo conseguir fotos para un scrapbook sin que se entere?
Empieza por tu propio móvil y los álbumes compartidos, elige a una o dos personas de confianza y haz que las aportaciones lleguen a tu correo, no a un chat de grupo en el que esté esa persona.
¿Cuánto se tarda en hacer un scrapbook para regalar?
Un minialbum sencillo puede estar listo en una tarde o una noche, una explosion box lleva varias noches y un álbum grande, más bien semanas que días. Empieza entre seis y ocho semanas antes.
¿Qué escribir en un scrapbook personalizado?
Escribe como hablas: qué pasó, dónde estabais y qué te quedó de aquello, con una fecha. Los recuerdos cortos y concretos dicen más que los deseos generales.


